domingo, 24 de febrero de 2013

Ni fu, ni fa

Eso. Que ¡ni fu, ni fa! Esa fue mi sensación del último ‘Debate del estado de la nación’. La gravedad del momento exigía ser cuidadosos, y evitar cualquier tipo de veleidad y demagogia en señal de respeto a los ciudadanos. Y así lo hizo el líder de la oposición, pero no el presidente del Gobierno. Y lo peor de todo es que a la simpleza de sus mensajes le ha seguido la euforia de los suyos. ¡Como si hubiese ganado la batalla dialéctica! “Estoy satisfecho”, dijo después del debate. Y la bancada popular, cuando finalizó, parecía, por la intensidad de los aplausos y la euforia manifestada, haber descubierto ‘el Dorado’.

Rajoy inició su discurso recordando las cifras de paro. Y a partir de ahí se limitó a recordar los hitos que presagian una posible recuperación económica; o, si lo prefieren, las señales de humo que nos pueden llegar a aportar algo de luz, pero nada más. Un mensaje muy optimista, orientado a generar esperanza. Él, que tanto criticó a Zapatero, hizo un debate siguiendo su estela de traslación de ilusión y esperanza cuando comenzó a arreciar la crisis, lo que no le impidió mentir una vez más, como hemos podido constatar al conocer las previsiones de la Unión Europea. Al final cerró su intervención afirmando que “este país tiene futuro”, lo que deseamos de corazón todos los españoles de buena fe.

Otra cosa fue la réplica al líder de la oposición. Tuvo que poner en marcha el ventilador, precisamente lo que no quiso hacer en ningún momento Rubalcaba. Entonces apareció la “herencia recibida”, el “tú más” y alguna señal de desprecio hacia el PSOE, sin ser consciente del papel premeditado que en ese momento estaba adoptando su líder para no contribuir a empeorar la percepción que los españoles tienen de la política y los políticos. Rajoy, una vez más, no dio la talla. Su discurso, sin sustancia. Aburrido. Leyó, leyó y volvió a leer. En ningún momento miró a los ojos de sus interlocutores en tribuna. Una señal que le define claramente.

Sus tímidas propuestas económicas para hacer frente a la crisis han sido una reproducción casi mimética del ‘Acuerdo por el empleo, la competitividad y la cohesión social’ que hace unos días presentó el PSOE. El Gobierno carece de una hoja de ruta para salir de la crisis. Visto lo visto, están esperando a que amaine el temporal. En estos momentos, su preocupación está más en el chantaje que cualquier día puede hacerle Bárcenas que en las cuestiones que nos preocupan a los españoles. Rajoy sabe que el tesorero que él nombró tiene información que, si la utiliza, le llevará inexorablemente a presentar su dimisión. Prueba de ello es la información que saltó a la prensa al día siguiente del Debate sobre su declaración ante notario de los ingresos y gastos asociados a las donaciones del PP.

El tratamiento que dio a IU, Amaiur y Compromis no fue propio de la mesura que ha de presidir las intervenciones de un presidente del Gobiern, que ha de ser el presidente de todos. Creo que en este caso Rajoy tiene toda la razón en el fondo de sus críticas hacia estos grupos. Pero su puesta en escena y acritud fue desafortunada. Una vez más leyó, incluso en la réplica, y debemos pensar que quien le escribe –ya no él, que también- no son avezados políticos, y menos sociólogos. España necesita en estos momentos más temple y menos tensión.

La ceremonia del Debate continuó fuera de él. La prensa y los diferentes medios de comunicación, así como tertulianos próximos, le hicieron la ola a Rajoy y al PP. Se trataba de un trabajo planificado con tiempo. Génova y Moncloa sabían que, pasase lo que pasase en el hemiciclo, hacia los ciudadanos había que trasmitir ilusión y esperanza. O sea, el mensaje último de Rajoy de la primera intervención: “España tiene futuro”. Y eso hicieron y siguen haciendo hasta el momento. El Debate, pasase lo que pasase, lo tenía que ganar Rajoy, y así lo han presentado ante la sociedad española, desde RTVE hasta la Gazeta, pasando por El Mundo, ABC y la Razón, y la piara de tertulianos.

Rubalcaba hizo el debate que tenía que hacer. Habló de España y de los problemas que preocupan a los españoles. Y propuso soluciones. No quiso entrar en el caso de la ministra de Sanidad, ni en la petición del cese del ministro de Hacienda, y tocó el caso Bárcenas con mucha delicadeza. De eso se trataba. De no generar más desconfianza, temor entre los entre los españoles ante la grave situación económica, social y política de nuestro país, y de no erosionar más de la cuenta a nuestro presidente del Gobierno, que ya de por sí está muy tocado; ni de entrar en las cloacas de la política. Así se los pedimos los diputados del Grupo Parlamentario socialista, y así lo hizo. Hizo el discurso que necesitaba en estos momentos España. Un gran discurso, desde la responsabilidad, a pesar de que toda la pléyade mediática del PP le está presentando como perdedor y sin futuro. Personas como Alfredo son lo que necesita la política española. Y no otros que te dejan frío. O sea, ‘ni fu, ni fa’.



sábado, 16 de febrero de 2013

Teatro, puro teatro


La rehabilitación del Teatro Cervantes de Segovia tendrá que esperar a mejor vida. Así lo ha puesto de manifiesto el Gobierno de España del PP en respuesta, estos días, a una pregunta escrita que formulé como representante de mi provincia en el Congreso de los Diputados. La respuesta ha sido clara: “Se ha formulado la renuncia a la adjudicación del contrato de obra de rehabilitación del Teatro Cervantes, por lo que no existe, a día de hoy, ningún crédito retenido para este expediente”. Con esta respuesta el PP rompe su compromiso de rehabilitación del Cervantes expresado en las últimas elecciones generales. Un incumplimiento más y una mentira más. No cabe duda que la mentira está en los genes de los populares. Los hechos son los hechos.

En su última visita a Segovia, la ministra de Fomento, Ana Pastor, nos recordó a los presentes, en la puesta en valor de la rehabilitación del Arco de Santiago promovido por el Gobierno socialista, la imposibilidad de acometer de forma inmediata la rehabilitación del Cervantes, dada la situación económica del país. Pero, además, apuntó que el Gobierno socialista había promovido la licitación de las obras del teatro sin habilitar fondos. Se trataba así de presentar al anterior gobierno como manirroto, a la vez que consolidaba la versión que están dando tanto los diputados como el presidente del PP en Segovia para justificar el retraso en la licitación y comienzo de la obra.

Tuve la oportunidad de departir con la ministra. No pude por menos que recordarla -con todo respeto- que la licitación de la obra realizada por el Gobierno socialista en noviembre de 2011, con la previsión de la apertura de plicas en febrero del año pasado, solo era posible si la Intervención del Estado certificaba la existencia de una ‘reserva de crédito’ por el valor de la licitación mediante el documento contable RC. Balbuceó. Le recordé cómo se adjudicaban las obras en los centros sanitarios. A lo que no tuvo más remedio que asentir.

Esta situación me dio pie a efectuar una pregunta parlamentaria solicitando el importe del RC asociado a la licitación. La respuesta se la acabo de mostrar. El Gobierno y el Ministerio de Fomento han salido por peteneras. Y, una vez más, se han retratado con Segovia.

El compromiso del Gobierno socialista para invertir en la rehabilitación de este edificio histórico, de 8,5 millones de euros, y potenciar cultural y económicamente la oferta de nuestra ciudad se esfuma gracias al nulo compromiso popular. Tengo grabado en la retina la agresividad de la entonces portavoz en el Ayuntamiento del PP y senadora, Beatriz Escudero, reclamando el comienzo de las obras. Y aún con mucha energía en la campaña electoral, cuando bastaba que llegase el PP al poder para dar respuesta inmediata al problema. O el cinismo del presidente del PP, y hoy presidente de la Diputación, repicando en los medios de comunicación el mismo mensaje.

El PP tiene la obligación y el compromiso con los segovianos de exigir al Gobierno de España y a la Junta de Castilla y León que se retome la rehabilitación del Teatro Cervantes. Un proyecto vital para nuestros intereses culturales, comerciales y turísticos. Nosotros los socialistas, vamos a poner todo nuestro empeño en esta empresa. Presentaremos mociones en el Senado, en las Cortes de Castilla y León y en el Ayuntamiento.

Esperemos que impere el sentido común. Segovia no se merece este desprecio. El Sr. Vázquez –presidente del PP y de la Diputación- y la Sra. Escudero han de dar una explicación y respuesta a los segovianos. Los segovianos no se merecen esto; y, menos, que el portavoz del PP en el Ayuntamiento de Segovia  intente marear la perdiz sobre este asunto. Lo que ha hecho hasta el momento el PP en este tema ha sido marear la perdiz o, si lo prefieren, ‘Teatro, puro teatro’.

domingo, 10 de febrero de 2013

España necesita un Pacto económico


La última Encuesta de Población Activa (EPA) y el paro registrado han puesto de manifiesto que la recuperación económica “ni está, ni se la espera a corto plazo”. En España, el último año se han destruido 800.000 puestos de trabajo –en Segovia 3.000-, que ya es decir.  Pero a los seis millones de parados puestos de manifiesto por la EPA hay que unir la pérdida de afiliados a la Seguridad Social que pone en riesgo su viabilidad futura. A lo que hay que sumar la altísima tasa de desempleo juvenil –el 55 por ciento- y el crecimiento de la temporalidad en los contratos, que afecta al 92 por ciento de los nuevos contratos.

Esta situación es la consecuencia de una economía estructuralmente débil, como es la nuestra, pero acelerados sus efectos por una política de ajuste obsesivo con el cumplimiento del déficit público y agravada enormemente con la reforma laboral promovida por el PP, que ha incentivado el paro y ha disminuido las rentas del trabajo, resintiéndose así el consumo y retroalimentando el problema del paro.

Ante esta situación España necesita urgentemente un Pacto Económico para dar respuesta, lo más urgentemente posible, a los problemas de nuestro país, en especial al desempleo juvenil. La propuesta hecha por el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, no debiera caer en el olvido. La propuesta del PSOE para un acuerdo político y social frente al desempleo masivo, denominada  ‘Crecimiento, empleo y competitividad en un marco de diálogo y concertación política y social’, recoge medidas serias y rigurosas, tanto en el corto como el medio plazo. Un acuerdo que debe liderar el Gobierno de España y contar con el mayor consenso político en el arco parlamentario y en el social. Un pacto sustentado en el Acuerdo y en el Diálogo social.

La propuesta contempla a medio plazo la generación de un nuevo modelo productivo y la necesidad de retrasar el cumplimiento del objetivo del déficit público del 3 por ciento hasta 2016, en lugar de 2014. Esta iniciativa es fundamental para estabilizar nuestra economía y generar un futuro próspero. Sin embargo, no se puede dejar de afrontar a corto plazo la situación. Para ello, la propuesta socialista incluye medidas para garantizar la financiación de las pymes y los emprendedores, y para el fomento del empleo juvenil.

Entre las medidas de financiación se plantea fijar objetivos de crédito para pymes y emprendedores en las entidades financieras que tengan ayudas públicas y un Fondo Público de 20.000 millones en 2013 para financiar empresas y autoempleo. La financiación es clave para impulsar la actividad económica, tanto en inversión como en tesorería. España aplicaba no menos de 275.000 millones de euros antes de la crisis, que procedían de fuera del país, y ahora nos disponemos de ellos.  

El Pacto también incluye que se establezca una cotización máxima de cincuenta euros mensuales durante los seis primeros meses para los emprendedores menores de 35 años. Y plantea que todas las empresas de menos de 50 trabajadores que contraten a nuevos trabajadores para ampliar su plantilla tengan una bonificación del total de las cotizaciones sociales en el primer año del 100 por cien, del 75 por ciento en el segundo y del 50 por ciento en el tercero. De esta medida se pueden beneficiar especialmente las provincias con una estructura económica no muy potente. Es el caso de Segovia, que cuenta 11.000 empresa de menos de 50 trabajadores, el 99 por ciento del total.

A largo plazo, aparte de las medidas señaladas, se apuesta por un contrato de empleo-aprendizaje en empresas para jóvenes de 20 a 30 años, parados y sin cualificación profesional. Con un salario nunca inferior al SMI (645,30 euros mensuales en 2013), la jornada laboral, no superior al 70 por ciento de la habitual del convenio, sería compatible con la fase formativa; y la duración del contrato estaría entre dos y tres años, en función de la necesidad de formación y de la empresa. Para los jóvenes menores de 30 años con cualificación profesional y en paro, el PSOE apuesta por un ‘programa de primera experiencia profesional’, con un contrato en empresas, por un año de duración y el salario establecido en el convenio colectivo. La empresa recibiría una subvención del 50 por ciento del SMI, que llegaría al 75 por ciento en el caso de las pymes.
El Pacto también incluiría estrategias de mejora de la competitividad de la economía española, con el estímulo a la I+D+i y que refuercen sectores como la sanidad, el sector agroalimentario, empresas exportadoras, nuevas tecnologías, cambio en el modelo energético y servicios sociales.

En definitiva, una propuesta de acuerdo proactiva para dar repuesta a la peor situación económica y social que nunca atravesase España y los españoles. El PP, que tiene una amplia mayoría absoluta, tiene la respuesta. En una situación como la que vivimos, lo pero es quedarse de brazos cruzados esperando que el mercado resuelva la situación. En ese caso, las consecuencias ya las conocemos. Pero puede ir a peor. La responsabilidad es de todos, pero, si me permiten, un poco más de quienes gobiernan y recibieron un amplio respaldo de una gran mayoría de españoles.    

domingo, 3 de febrero de 2013

Sensatez


Es el momento de la sensatez. España se encuentra en su peor momento social, económico y político. El affaire Bárcenas, o si lo prefieren el caso de corrupción del PP, está generando un descrédito importante de nuestro país en el exterior, como se constata en diversos medios de opinión extranjeros, y está consiguiendo el descrédito e indignación de gran parte de la población española sobre la política y los políticos. Pero, ante todo, está poniendo en grave riesgo la recuperación económica y la confianza de los españoles en su futuro. Las expectativas para los casi seis millones de españoles que se encuentran en paro -un 55 por ciento jóvenes-, son hoy mucho peor que antes de estallar este asunto.

Las declaraciones de Rajoy negando los hechos tienen su lógica. De lo contrario, se tendría que ir inmediatamente. El problema radica en que no son verosímiles. Todo indica que la trama de financiación del PP llevaba años funcionando y tanto Rajoy como sus actuales dirigentes han sido cómplices durante largo tiempo de este hecho. Son muchas coincidencias. Primero, la aparición de la fortuna millonaria del tesorero en Suiza –a pesar de tener dedicación plena al PP-, sin que nadie de la dirección del partido fuese consciente de esta situación; la aparición de una contabilidad B en la que hay testimonios de la veracidad de diversos apuntes, que además coinciden en algún caso con las denuncias del Gürtel; y, por último, hasta el momento, la constatación de la financiación de actividades públicas y privadas de dirigentes del PP como la actual ministra de Sanidad, la Sra. Mato, y cuyas prácticas tuve la oportunidad de denunciar en este Blog cuando aún no era ministra en la entrada del 28 de marzo de 2010.

Rajoy se lo ha jugado todo a una carta y, como ha declarado Rubalcaba, “Rajoy se ha enrocado y ligado su suerte a la de Bárcenas”. Todo indica que le tiene cogido por el cuello, y si intenta zafarse, puede hablar. Es decir, los españoles y España podemos tener a nuestro presidente cautivo de un personaje que no ha tenido escrúpulos en beneficiarse de la amnistía fiscal y con un patrimonio más que dudoso, hecho bajo el cobijo de prácticas poco ortodoxas al abrigo del actual partido del gobierno, por ser fino. Rajoy juega con fuego y con su honorabilidad, pero también con la de los españoles.    

El PP y Rajoy están anteponiendo sus propios intereses a los de España. Me temo que siguen utilizando la mentira  como su gran activo político. Lo hicieron a raíz del 11 M, lo han hecho en la oposición para llegar al poder y todo confirma que lo están haciendo en el Gobierno. El clima social se está volviendo irrespirable, por mucho que Rajoy intente ligar la actual situación a un chantaje por sus medidas contra la crisis, como puso de manifiesto en la rueda de prensa televisada para los periodistas en Génova. Rajoy, antes o después, tendrá que dimitir. Tiene los días contados. Todo apunta a que seguirán apareciendo más y más testimonios que pondrán en evidencia que no es falso de lo que se les acusa a él y a su partido.

La dimisión de Rajoy no debe conllevar la convocatoria de nuevas elecciones generales. Los españoles están confundidos y una nueva convocatoria de elecciones, cuando faltan tres años para concluir la X Legislatura, nos puede llevar a una situación como la griega, que entorpezca aún más la salida de la crisis, y dispare mucho más el paro, dificultando la gobernabilidad. El PP tiene que ser consciente de la grave situación que atravesamos en España, mucho más después de haber generado unas expectativas infundadas sobre la recuperación económica en la oposición. La mejor salida creo que sería un nuevo equipo ministerial que sustente su programa de actuación en un Pacto de Estado en materia económica, orientado a la generación de crecimiento económico, cohesión social y garantizando la sostenibilidad. Un pacto que cuente con el mayor apoyo posible de grupos parlamentarios. El nuevo Gobierno debe estar dirigido por una persona de alto prestigio y reconocimiento social. La iniciativa la debiera tomar el PP. Tiene mayoría política, pero no cuenta en estos momentos con mayoría social.

España necesita hoy más que nunca generosidad y sensatez. No necesita una rueda de prensa victimista y amenazante en las que se nos recuerde, con una actitud displicente, que hay políticos de rango abolengo que nos salvan la vida día a día. Necesitamos, hoy más que nunca, dar una respuesta eficaz a la crisis. Para ello es fundamental la confianza. La amplia mayoría absoluta no puede convertirse en una patente de corso. Los españoles se merecen un respeto.