domingo, 18 de junio de 2017

Del asalto al cielo al infierno



Si algo ha dejado claro la moción de censura presentada por Podemos es que Pablo Iglesias está hoy más cerca del infierno que del asalto a los cielos. Y lo que es peor: se ha roto un mito. Su discurso hueco de casi tres horas de duración -lo que dijo con 20 minutos hubiese sobrado- ha dejado al descubierto sus vergüenzas parlamentarias. Lejos de ser un intelectual, lo que vimos fue a un parlamentario que cuando se sale de su discurso victimista y repleto de descalificaciones se queda sin papel. Sin ideas y bloqueado en las réplicas, le noqueó Rajoy, que estuvo a punto de dejarlo KO, pero también Ribera y Ábalos. Su compañera de escaño y "valida" le superó en frescura y habilidad, a pesar de su innato estado de agresividad y desconfianza permanente hacia todo lo que no venga de Podemos. E incluso con cara circunspecta aguantó una de las más duras críticas que una persona puede recibir cuando la diputada de Coalición Canaria de forma indirecta la calificó de "sumisa". 

La moción estaba planteada a destiempo y tenía como finalidad proyectar la imagen política de Podemos y de la pareja que lo lidera, aprovechando los momentos de dificultad por los que atraviesa el PSOE. Los objetivos de Podemos estaban claros. Primero convertir a su partido en el referente de la oposición de la  izquierda; segundo diferenciarse del PSOE y vapulearlo; y tercero demonizar al PP y presentarlo como el partido que realmente es: "el partido de la corrupción". No les ha salido bien la jugada. La moción fue concebida y anunciada pensando que Susana Díaz ganaría las primarias de su partido. No fue así, lo que ha debilitado sus planes y les ha complicado mucho su intención de acaparar la izquierda, cuando Pedro Sánchez ha desarrollado su acción durante este tiempo en el campo de juego que ellos consideran que tienen el monopolio. Y, en ese sentido, el portavoz del PSOE hizo un discurso prudente y respetuoso con Iglesias y Podemos, a pesar de recordarle su abyecta táctica hacia el PSOE en este tiempo.

Algunos, entre los que me encuentro, echamos en falta en el discurso del PSOE una mayor diferenciación de su proyecto reformista y socialdemócrata frente al de Podemos, ya que el primero tiene vocación de gobierno y el segundo de oposición. Es el único "pero" que se puede poner, agravado por el hecho de que el señor opositor en su última réplica fue a buscar al portavoz del PSOE  para darle la mano y así conseguir la imagen gráfica de los medios -lo que consiguió-, y el mensaje de que PSOE y Podemos son la misma cosa.

Rajoy replicó de forma no esperada a la portavoz de Podemos. Y a pesar de que la vapuleó desde el primer momento, la ha hecho grande. Su agresividad y la mansedumbre del candidato en esta ocasión chocaron con la ironía, los reflejos parlamentarios y el cainismo del presidente del Gobierno. No tuvo piedad con ellos. En algún momento parecía  que estaba haciendo el trabajo al PSOE. Pero no; estaba jugando a su favor, y además les ha dado alas mediáticas y notoriedad, como perseguían. En los próximos días se publicará la percepción de los ciudadanos y sin ninguna duda ya les anticipo que darán como ganado a Rajoy. En las réplicas, Iglesias dio muestras manifiestas de que asumía el rapapolvo y manifestó su impotencia y agradecimiento hacia un Rajoy que salió a recuperarse de la mala situación que atraviesa el PP después de los últimos casos de corrupción conocidos y del varapalo del Tribunal Constitucional con su amnistía fiscal. Se da la paradoja que los populares una vez más despliegan una batalla virtual contra un monstruo que ellos mismo han creado, y gracias a ello han conseguido confundir y dividir a la izquierda y es posible que mantenerse en el poder durante mucho tiempo.   

El resultado fue el esperado. Los 82 votos favorables alían a Podemos con Bildu y ERC que sólo tienen como objetivo romper el Estado, y un Compromís pizpireta que una vez más demuestra no tener claro dónde está. Pero ante todo ha quedado claro que Podemos carece de un proyecto político para gobernar España. Está en la política de "golpes de efecto" mediático y de ensimismamiento de sus líderes. Un cáncer para la izquierda de este país y una bicoca para la derecha. Los aplausos continuados y orquestados de su puesta en escena, y las camisas blancas y ropa clara de sus diputados con la que acudieron al hemiciclo para transmitir que son puros y limpios es un gesto simbólico pero no suficiente para dar la talla política.

Podemos ya está reclamando una nueva moción de censura para el nuevo periodo parlamentario. Saben que no tienen mayoría ni ellos, ni el PSOE, si no cuentan con los votos de Ciudadanos. Les da igual. Saben que la gloria del camino al infierno también les sirve para alcanzar notoriedad aunque degraden la figura de la moción de censura y eleven al PP a los altares y ellos se aúpen al ostracismo político. Los ciudadanos no cuentan.



domingo, 11 de junio de 2017

Alianza periférica



Polonia y España son dos países periféricos de la Unión Europea, uno en la parte oriental de Europa y otro en la meridional. Este factor geográfico les otorga rasgos diferenciales comunes en sus relaciones e intereses políticos con los otros 26 miembros de la Unión. La periferia siempre imprime un carácter especial, tanto en las transacciones comerciales como en la política de vecindad con los países periféricos, de ahí que compartan intereses comunes y vengan celebrando, desde hace tiempo, cumbres bilaterales parlamentarias y de Gobierno.

Esta última semana se ha celebrado en Cracovia el ‘El V Foro Parlamentario Hispano-Polaco’, en el cual he tenido el honor de participar. A final de este mes se celebrará la ‘Cumbre de Gobierno’ entre ambos países. Polonia es un país desconocido para la mayor parte de los españoles. Tiene una población de 38,5 millones de habitantes y una renta per cápita de 13.000 dólares, lejos de los 30.000 de los españoles. Su tasa de paro no llega al 6 por ciento. Y ha sido el único país de la Unión Europea que no ha sufrido recesión durante la crisis. Es obligado señalar el gran interés de las empresas españolas por el mercado polaco. En la actualidad, hay 700 empresas españolas presentes en Polonia, muchas de ellas, en sectores importantes como las infraestructuras, la energía y la banca. Polonia tiene un gran potencial de crecimiento, en especial en infraestructuras.   Casi la mitad del desarrollo y ampliación de las infraestructuras están siendo desarrolladas por empresas españolas. De ahí nuestra necesidad de cooperar estrechamente y prestarse apoyo mutuo en las diferentes áreas de interés.


Polonia es una república parlamentaria con un presidente elegido por sufragio universal cada cinco años y un parlamento compuesto de cámara baja (460 diputados) y de Senado (100 senadores). En las pasadas elecciones del 25 de octubre de 2015, ganó por mayoría absoluta el partido ‘Ley y Justicia’, situado en la derecha nacionalista. Los otros cinco partidos que conforman el arco parlamentario son de derechas y liberales. La izquierda no existe. Esta victoria ha sido la más rotunda de la historia de la III República; nunca se había podido formar gobierno en solitario. El nuevo Gobierno defiende un programa de "patriotismo económico" que se traduce en proteger a las empresas locales frente a los privilegios con las que ellos consideran hubiesen contado las empresas extranjeras bajo los gobiernos anteriores. Son euroescépticos y determinadas reformas como la del Tribunal Constitucional, los medios de comunicación, los servicios secretos... les aleja de los principios y valores que sustentan la Unión. Ante este escenario las relaciones bilaterales con los estados aliados requieren un tacto especial, al que España no es ajena. 

La Política de Vecindad de la UE con sus países vecinos constituye uno de los núcleos comunes  de interés de Polonia con España. Ambos son países periféricos. Marcan frontera exterior de Europa y se ven sometidas a diferentes presiones migratorias, comerciales y militares. No se puede descargar sobre los países que marcan la línea exterior de Europa la responsabilidad exclusiva mantenimiento de las políticas europeas que inciden en el entorno. Ese es un objetivo común para España y Polonia. De ahí la necesidad de revisar a futuro la política europea de vecindad y dotarla de medios suficientes para alcanzar su objetivos en un marco de cooperación supranacional. A Polonia le preocupa enormemente la invasión rusa y adhesión de la península de Crimea en Ucrania, y la inestabilidad de la frontera este de su país vecino, para lo cual reclaman una mayor presencia de la OTAN en la zona y una mayor cooperación en el marco europeo y con EEUU; Marruecos marca la frontera sur de Europa. Es el punto de entrada del continente africano a Europa. España tiene la responsabilidad directa de esta frontera. Los 15.400 millones de euros de la Política de Vecindad para el periodo 2014-2020 son insuficientes para dar respuesta a los retos actuales. Ambos países han de remar en la misma dirección.


España y Polonia tienen prácticamente equilibrada la balanza comercial. El turismo ha ido en creciente aumento. España es el segundo país preferido por los turistas polacos. Pero nuestras áreas de interés se centran especialmente en el impulso y participación de las empresas españolas en el desarrollo de las incipientes infraestructuras terrestres. El impulso y financiación europea de las redes transeuropeas de las que se benefician ambos países, la educación y la proyección y enseñanza del español, junto con los problemas de transporte de mercancías por carretera estarán en la próxima agenda política de la cumbre entre los gobiernos de ambos países. El V Foro parlamentario encontró puntos de acuerdo sobre estas cuestiones. La Alianza Hispano-Polaca es necesaria para la defensa de sus intereses que tienen como factor común su posición periférica en el marco territorial de la UE.



domingo, 4 de junio de 2017

¿Dónde está el PP?



La respuesta no plantea ninguna duda: “Intentando tapar sus múltiples casos de corrupción y anteponiendo sus intereses de partido al de los españoles”. Para alcanzar ese objetivo para el PP todo vale: la mentira, la manipulación, la demagogia, la utilización maniquea de las instituciones para fines espurios…Todo vale con tal de detentar y mantenerse en el poder. La política para ellos no es una cuestión de servicio público, sino un medio instrumental para la defensa de sus intereses. Prueba de ello es la laxa implicación de sus diputados y senadores en los problemas que afectan a sus vecinos más próximos en las diferentes circunscripciones por las que han sido elegidos. Los ejemplos los tenemos a la vuelta de la esquina; y la desfachatez y la prepotencia nunca podrán sustituir ese déficit.

Esta última semana se han aprobado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2017 en el Congreso de los Diputados. Son unos presupuestos que apuestan por la autocomplacencia y el continuismo. Renuncian a corregir la enorme brecha de desigualdad como consecuencia de la crisis y no apuestan por sentar las bases de una economía de futuro que nos permita crear empleo de calidad y mejorar la productividad del sistema productivo. Son unos presupuestos de transición confeccionados sobre una base no realista. Para ello han tomado como referencia el gasto de 2015, desvirtuado por la no disponibilidad de un gran número de partidas presupuestarias a partir de junio y el cierre dos meses antes de concluir el ejercicio. Y, no conformes con ello, al gasto de ese ejercicio le han quitado 5.000 millones de euros. Después han cuadrado los ingresos a capón, subiendo tres veces más los ingresos tributarios del último año, pero eso sí, sin subir impuestos. Esa es la forma de presupuestar del Gobierno del PP.

Los PGE para Segovia son testimoniales. El PP no ha querido apoyar las iniciativas socialistas para impulsar el desarrollo industrial, la promoción del turismo y el grave problema de despoblación que sufre nuestra provincia. Tampoco han apostado por desbloquear la rehabilitación del Teatro Cervantes, completar la rehabilitación de las murallas de Cuéllar, dar una alternativa a la travesía de San Rafael o buscar una solución realista al problema de abastecimiento de agua con el recrecido de El Tejo. Sin embargo, estos presupuestos sí apuestan por que los pensionistas, con una subida del 0,25 por ciento de sus pensiones cuando la inflación puede llegar al tres, sigan perdiendo poder adquisitivo, o que los 12.000 empleados públicos segovianos, con una subida del 1 por ciento de su salario, pierdan al menos dos puntos; lo que no impide a algún parlamentario popular sacar pecho.  

Así las cosas, el principal problema que tiene España en la agenda política es el desafío secesionista de Cataluña. Un esperpento político que cabalga ajeno a los intereses de catalanes y españoles. Una acción populista que está generando un fuerte desgarro económico y social en Cataluña y el resto del país. El desafío soberanista requiere unidad de acción de todas las fuerzas políticas constitucionalistas. Lo hecho, hecho está. Bien es cierto que a lo largo del tiempo Rajoy ha hecho el don Tancredo fiando todo a su devenir. Pedro Sánchez esta última semana, tomando la iniciativa y llamándole al presidente del Gobierno a ir todos juntos en el marco del respeto a la legalidad, ha dado un gran ejemplo al que seguir. Vayamos todos juntos en la búsqueda de una tercera vía que permita parar la secesión suicida. Y pidamos a los políticos provincianos de poco alcance que no contribuyan con sus opiniones mundanas a enturbiar más el patio.

El 13 de este mes se celebrará la moción de censura que ha promovido Podemos. Una iniciativa promovida a destiempo, no negociada con otros grupos y que sólo tiene como objetivo frivolizar la acción política. Busca un golpe de efecto mediático más a los que nos tiene acostumbrado el líder de esa formación. A igual que la del líder popular Hernández Mancha en el 87, sólo servirá para catapultarle al infierno y frustrar las expectativas de los suyos. La corrupción y los desmanes de los gobiernos populares justificarán la abstención de algunos grupos, pero nunca su apoyo cuando se carece a todas luces de mayoría aritmética para que prospere y de proyecto alternativo y liderazgo por quien la propone.

El PP y sus parlamentarios, al menos los más radicales, deben ser conscientes de que en momentos como los que atraviesa nuestro país la templanza es una buena guía de viaje; y el respeto a otras formaciones, la autocrítica y la humildad, también. Todo se puede aprender, aunque no se demuestren muchas actitudes para ello. La patria se lleva en el corazón, no en las tripas.     





lunes, 29 de mayo de 2017

¿Y ahora qué?



Pedro Sánchez ha ganado las primarias del PSOE con más de un 50 por ciento de apoyo de los afiliados. Es un gran triunfo que pone de manifiesto la excelente campaña que ha realizado de cercanía e identidad de su mensaje con los militantes. El "relato épico" utilizado en el tiempo transcurrido desde el infausto Comité del pasado 1 de octubre hasta la celebración de las primarias ha sido una de las claves, como refería hace unos días uno de los diputados que le ha ofrecido un apoyo incondicional en este tiempo. Una vez superadas las primarias, el reto es conectar con la mayoría social de los españoles, al igual que lo ha hecho con los militantes, y de esa forma alcanzar el Gobierno de España.

Un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) pone de manifiesto que el 50,5 por ciento de los españoles se sitúan ideológicamente entre el centro y la izquierda (21,1 por ciento, centro; 13,5, centro-izquierda; 15,9, izquierda). Todos ellos son los votantes potenciales del PSOE. A su vez, el 55,4 por ciento de la ciudadanía española identifica al PSOE como un partido situado en la franja ideológica del centro a la izquierda. El vivero de votos, según estos datos, está entre el centro y la izquierda. Dos de cada tres votantes del PSOE están en el centro-izquierda y uno en la izquierda.

¿Hacia dónde quiere llevar Sánchez al partido? Si nos atenemos a sus últimas manifestaciones, lo conduce claramente hacia la vieja posición ortodoxa de los socialistas, la izquierda en el sentido estricto. Un espacio que en estos momentos comparte con Podemos, y por el que se le han fugado en las dos últimas elecciones una importante número de votos. Sin embargo, la gran pérdida de electorado socialista se produjo en las elecciones de 2011, en las que cedió el Gobierno. El PP y UPyD fueron los grandes beneficiarios. Un voto que procedía del centro y centro–izquierda.

Para que los socialistas puedan gobernar de nuevo tienen que recuperar la mayoría social. Eso ante todo conlleva la credibilidad y consistencia de sus políticas para dar respuesta a los problemas de los españoles en estos momentos con pleno respeto a los principios y valores que definen la visión política del PSOE. Y también con consistencia. No podemos estar moviendo la posición de forma continua. Venimos del centro-izquierda. Prueba de ello es nuestro pacto en marzo de 2016 con C’s para intentar formar Gobierno; y ahora, toda indica que nos vamos a posicionar institucionalmente en la izquierda. No se entendería que el próximo Congreso Federal busque esta posición y en la acción de oposición para alcanzar el Gobierno; cambiemos de nuevo de posición y giremos de nuevo al centro. La consistencia es credibilidad, y la credibilidad son votos, salvo que la dirección elegida no sea la posible y correcta para dar respuesta a los problemas de nuestro país desde una óptica de democracia social.

El otro factor que en la acción política se considera determinante para el éxito de un partido es la unidad. Sin cohesión interna y con ruido de sables es muy difícil adquirir la confianza de los ciudadanos. No va a ser fácil. Lo hemos visto con los famosos "congresillos" en diferentes provincias de España, y también en Segovia. Venimos de una situación difícil y tensa, y en general se palpa en la militancia el hartazgo de la pelea insustancial y la necesidad de ir todos juntos para que el PSOE recupere la fortaleza que tuvo. Pero hay muchos militantes, como pasa en otros partidos de derechas e izquierdas, que sólo entienden de sus posicionamientos e intereses personales. Las últimas elecciones primarias debieran haber dado lugar al inicio de una nueva etapa. No obstante, algunos, los menos, en los próximos congresos regionales y provinciales intentarán saldar sus cuentas con los dirigentes y resolver sus cuitas internas, pero eso no es política. La auténtica acción política se ha de centrar en el trabajo orientado hacia las próximas elecciones municipales, autonómicas y generales. Y para ello hay afortunadamente tiempo. Ese debiera constituir el núcleo mollar del debate y el trabajo de los socialistas, junto con la búsqueda de la armonía interna. Necesitamos en este tiempo consolidar un proyecto coherente y realista que genere credibilidad y entusiasmo. Para ello se requiere líderes sólidos y experimentados. El cambio y la regeneración son necesarios, pero con sustancia y siempre que permita mejorar la situación actual. El cambio siempre conlleva riesgos. Cambiar por cambiar puede constituir un grave error, salvo que no haya más remedio o quien ejerza el liderazgo decida pasar a mejor vida. Los arrepentimientos no tienen marcha atrás.   

La unidad requiere ante todo lealtad. Pero la lealtad no es sumisión ni oportunismo para optimizar las posiciones de poder personal. Conlleva trasladar lo que se piensa a la dirección, pelear por ello y aceptar el designio de las mayorías. Es el líder quien ha de garantizar la cohesión, diversidad y equilibrio, a la vez que facilitar la participación de todos. Si alguien en este proceso hace un planteamiento de vencedores y vencidos, se estará equivocando. Y mucho más si se opta por un ajuste de cuentas y no se rectifican los errores del pasado.

Otro problema que hará muy difícil la gestión del día a día es la demonización que inconscientemente se ha hecho de la dirección. En algún momento el conflicto épico parecía articularse como "bases frente aparato". El empoderamiento de la militancia es bueno y necesario, pero una dirección fuerte, persuasiva y respetada también. Ambas cuestiones son compatibles. De lo contrario, reinará la anarquía y el descrédito al exterior. Los efectos de este dislate también se han visto estos días. Es necesario corregirlo rápidamente. Sus efectos pueden ser devastadores. La hoja de ruta no va a ser fácil, pero tampoco imposible. Pedro tiene que hilar más fino que nunca si quiere llegar a La Moncloa. Ahora ya no tiene resistencias, aunque los contrapesos son imprescindibles para corregir los posibles excesos. Las urnas siempre dan el poder, lo cual no significa que se lleve la razón. Sólo el tiempo y la forma de proceder resuelven esa incógnita.