miércoles, 21 de febrero de 2018

La VII Carrera Monumental de Segovia



El pasado domingo nos dimos cita a los pies del Acueducto 1.200 corredores. Participábamos un año más del encuentro colectivo. Muchos de nosotros nos conocemos. Y la mayor parte no sale a competir sino a disfrutar de la belleza patrimonial y arquitectónica de la ciudad, del ambiente colectivo y a mantenerse en forma. Las tres o cuatro carreras que se celebran en la ciudad nos permiten marcar un calendario de hitos que nos obligan a salir cada dos o tres días  a prepararse. Una forma de invertir en la salud física y mental de cada uno, y potenciar la amistad con otros corredores.

Este año fuimos menos. La amplia oferta existente hace que el ‘turismo de running’ se resienta, a pesar de su bajo coste comparado con otras carreras en el territorio nacional, como la Behovia-San Sebastián (45 €), o las medias maratones de Madrid (del orden de 25€). A mí con el carne deportivo del IMDSG me costó 7 euros. En la carrera estuvieron presentes corredores de otras provincias. El ganador fue un abulense, y la ganadora una excelente atleta segoviana. Yo mismo invité a mi compañero de escaño José Andrés Torres Mora, quien superó su marca de hace cuatro años nada menos que en tres minutos y disfrutó del ambiente como nunca. Aun así, se echa en falta una promoción mayor. La excelente conexión que tiene Segovia por tren con el resto de España hace muy atractiva la oferta para pasar un fin de semana en la ciudad y disfrutar de su belleza patrimonial y paisajística. Cualquier inversión de promoción se recupera con creces.

En el aspecto deportivo, el frío y la niebla de primera hora hacían presagiar una carrera muy dura. Pero la niebla levantó y a las 11:00 horas, momento de la salida, el sol alumbraba con fuerza propia la ruta monumental. La subida por la Cuesta de los Hoyos marcó las diferencias. Para subirla por debajo de cinco minutos y medio hay que entrenar al menos dos días a la semana. No es mi caso, pero su dureza y belleza paisajística valen la pena.   

Ya ha comenzado la cuenta atrás de la Media Maratón de Segovia el próximo día 15/04/2018. Casi dos meses para prepararla y disfrutar de una de las pruebas más duras en esta distancia. Con dos días a la semana puede ser suficiente para hacerla en dos horas. Algunos no aspiramos a más. Todo hace presagiar que la fecha de celebración nos deparará un tiempo excelente. ¡Ojalá seamos muchos más! Estamos a tiempo.  



domingo, 18 de febrero de 2018

Un nuevo marco normativo para la sierra



En estos momentos se encuentra en periodo de exposición pública el ‘Plan Rector de Usos y Gestión del Parque Nacional del Guadarrama’. Hemos tenido la oportunidad de conocer estos días las conclusiones de unas jornadas organizadas por el PSOE en Segovia en las que diferentes actores han expresado sus puntos de vista. Casi todas ellas van orientadas a preservar los usos y aprovechamientos tradicionales, a dotar de más recursos a los ayuntamientos para que puedan gestionar el territorio protegido, a incrementar las inversiones para mejorar las infraestructuras y los servicios del Parque y a la búsqueda de empleo. Y siempre con el objetivo de la conservación natural del parque. Desde mi punto de vista, muy acertadas. El problema es cómo solventar la cuadratura del círculo. 

La declaración de la Sierra del Guadarrama como Parque Nacional se produjo en 2013 mediante una ley gestada en los tiempos de la abrumadora mayoría del PP. Todos aquellos que conocemos y disfrutamos cotidianamente de la sierra, tanto en la parte segoviana como en la madrileña, somos conscientes de la necesidad de una figura de protección para legar este maravilloso espacio natural a futuras generaciones. Pero también de la necesidad de mantener la forma de vida de los modos tradicionales, como la ganadería, la explotación y aprovechamiento forestal, la micología, la caza o la pesca... De ello éramos plenamente conscientes los ponentes de la ley, tanto en el Congreso como en el Senado, al menos en el Grupo Socialista, me consta. Una tarea nada fácil dado el espíritu y el alcance jurídico que regía la regulación de la Red de Parques Nacionales españoles, de lo cual era plenamente conocedor el Gobierno del PP.

El Proyecto inicial que presentó el Gobierno restringía la zona protegida a las cumbres -de hecho el título del proyecto de ley recogía esa denominación-. Se trataba más de un gesto para proporcionar el rango natural que se merece la Sierra del Guadarrama y de ir avanzando en este espacio en la cultura y desarrollo de las figuras de protección ambiental, que de un auténtico proyecto integral de protección. La propuesta tenía importantes limitaciones de alcance. Dejaba desprotegidos y expuestos a la presión urbanística las laderas de la sierra o valiosas dehesas del piedemonte, en especial la parte madrileña. Contemplaba una delimitación fragmentada y discreta que no garantiza la continuidad de los ecosistemas. A este problema se unió la falta de sensibilidad ante las alegaciones presentadas y la quiebra del pacto con los ayuntamientos, una vez que el ministro optó por hacer guiños a los grupos ecologistas y a otros grupos de presión. 
 
El Grupo Parlamentario Popular incluyó en la fase de ponencia un enmienda que adicionaba al parque las 2.880 ha. de Montes de Valsaín. Y lo hizo de forma unilateral, como nos trasladó una de las ponentes del PP: “Esto son lentejas...”. No hubo la posibilidad de discutir la oportunidad de dicha incorporación, ni las ventajas e inconvenientes que tendría la declaración de esa zona periférica del parque como ‘zona de especial protección’. Un área de gran actividad que, gracias a la compatibilidad de la naturaleza con las actividades y usos tradicionalesdesarrollados en esta zona desde siempre, se ha convertido en un excelente espacio natural mantenido y conservado. Son muchos los pobladores que en Montes de Valsaín viven de la madera, de la ganadería, del ocio, o practican la caza y la pesca. Actividades muchas incompatibles con la normativa general de parques y con la filosofía que preside su gestión. En este caso el grupo mayoritario, que además disponía de mayoría absoluta, optó por imponer su criterio y dar respuesta a determinados grupos de interés. No aceptó si una sola enmienda.

La solución adoptada ha creado y puede generar no pocos problemas. Tensiones con los cazadores, deportistas, ganaderos... Se pueden buscar soluciones para aliviar el problema, como las propuestas planteadas en las últimas jornadas, pero lo más acertado hubiese sido rectificar y buscar un nuevo marco normativo que atempere los problemas existentes y devuelva a Montes de Valsaín su anterior estatus, que tan buenos resultados medioambientales y de conservación ha proporcionado. La aprobación en 2015 de la Ley de Parque Naturales fue una excelente oportunidad para ello. No será porque algunos no lo advertimos, pero una vez más el PP se negó a ello. Nunca es tarde. 





sábado, 10 de febrero de 2018

De la política y los políticos



Sigue revuelto el panorama político. Me atrevo a decir que aún no ha encontrado el Norte. El mejor representante de la situación es el Sr. Puigdemont. Su cinismo y desprecio hacia los ciudadanos no tiene límite. Una vez conocidos sus tuits, su posible presidencia testimonial, su nueva mansión en Waterloo -por si aún faltaba alguna prueba- cualquier persona de la sociedad civil, independentista o no, debiera darle la espalda tanto a él como a la pandilla de vividores que tejen día a día el “delirio catalán”. Un fenómeno que tiene un sustrato común con la forma en la que se hace política y se participa en la política en estos momentos en nuestro país. Una acción política en la que en muchos casos las emociones más variadas son los auténticos motores de cualquier planteamiento y pauta de actuación, con independencia de la naturaleza del problema y de la búsqueda de soluciones racionales. Así que a “río revuelto, ganancia de pescadores”, lo que propicia la aparición de políticos sin escrúpulos con soluciones para todo y todos, donde el planteamiento de sus propuestas no resiste más allá de la palabrería del momento.

La política mediática, de un tiempo a esta parte, está condicionando la política real. Hoy, examinando el panorama político, se tiene la sensación, en un gran número de ocasiones, de que las propuestas para dar respuesta a los problemas quedan subordinadas a su oportunidad mediática en conjunción con lo que puedan hacer otras fuerzas políticas de la competencia, “no sea que nos vayan a quitar el pan”. El tacticismo del momento quiebra por momento cualquier línea consistente de actuación a la hora de abordar los problemas desde una determinada perspectiva ideológica. Este mal político se presenta de forma transversal en las diferentes instituciones, niveles administrativos y partidos políticos. Se alimenta desde sus órganos de decisión el populismo y con ello la persuasión de corto alcance que más antes que después deviene en frustración ciudadana y descrédito de la política y los políticos. Uno de los motivos por los que nos encontramos en una situación de alta volatilidad política con un cambio continuo en las expectativas de voto.

Otra de las perversiones por las que atraviesa el panorama político español es su atractivo profesional. Si algo requiere la política son convicciones firmes y consistencia en los planteamientos con vocación de servicio público. A la política se viene a servir y no a servirse. Son muchas las personas que a raíz de la crisis de la noche a la mañana han descubierto su vocación de servicio público ante la falta de expectativas profesionales en otros ámbitos. Y para esto no hay edad. Bien es cierto que, aun reuniendo los atributos referidos para estar en la vida pública, es muy conveniente disponer de libertad económica personal para no estar subordinado al mandato imperativo en todo momento de quien o quienes te pueden dejar sin renta.

Hay quienes lo plantean y presentan como la necesidad de un cambio generacional. E incluso se atreven a autodenominarse en las redes como la “new generation” y justifican su presencia como el necesario relevo generacional. Los que empezamos a peinar canas sabemos por experiencia que la juventud en un valor sagrado, pero que no conlleva por sí mismo ni más vitalidad ni el cambio político necesariamente. Se puede ser joven y carecer de impulso vital, y al revés; o colocarse la etiqueta de progresista por el mero hecho de considerarse joven y ser reactivo ante cualquier innovación o cambio. Lo mismo ocurre con el cambio político. La edad de los dirigentes por sí misma no propicia cambio de políticas. Puede llegar a generar una mejor identificación con los grupos de población de edad equivalente, pero si la gestión es desacertada durará lo que tarde en repercutir socialmente sus efectos. La mejor respuesta siempre es la formación y la experiencia. El éxito siempre está en el equilibrio intergeneracional dinámico. Lo peor siempre será la ignorancia. Y de esto son muchos los que hacen gala de ella día a día.

Hoy más que nunca es necesario un cambio de cultura política. La política se tiene que centrar en dar respuesta a los problemas de los ciudadanos y alejarse del ensimismamiento de los partidos y sus dirigentes, cuyo mal está muy presente en el momento actual. Mirar al futuro, distinguiendo entre los planteamientos de corto, medio y largo alcance. Incorporar a la vida pública los mejores activos del país. Personas preparadas y con oficio, capaces de dar lo mejor de sí mismos, con honestidad y generosidad, pero sin convertir este noble servicio en una profesión. Los españoles tienen mucho que decir y son los protagonistas principales de la actuación “de la política y los políticos”. 




sábado, 3 de febrero de 2018

Populismo y partidismo de Estado


Cuando una persona alcanza el cargo de ministro se le presupone alta talla política y elegancia, diferenciando de forma clara lo institucional de lo partidista. En la reciente visita del actual ministro de Fomento a Segovia para efectuar el seguimiento de las obras de desdoblamiento de la variante SG-20, se ha evidenciado que ni una cosa ni otra. Y no será por falta de experiencia. El ministro ha pasado antes de desempeñar la cartera ministerial por la Alcaldía de Santander y la Presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias. Pero está visto que no siempre “el hábito hace al monje”, como es el caso. El Sr. Ministro, en su visita institucional a Segovia, se puso la gorra del PP e hizo populismo de Estado. Se atrevió a comprometer fechas y prometer lo que hasta el momento había negado el PP, y esto gracias, según él, a la insistencia de los parlamentarios populares segovianos. Lo que obligó a la diputada del PP por Segovia a justificar estas declaraciones argumentando que el “PP se tiene que vender”. Todo un dislate que, lejos de proporcionarles réditos políticos, les resta credibilidad. No es la primera vez que lo hacen. Ahí está la promesa del presidente Herrera sobre la construcción del Centro de Salud de Nueva Segovia, en boca de su portavoz municipal en el Ayuntamiento de Segovia, y sin embargo los vecinos han tenido que salir a la calle para que se reitere de nuevo. El PP es así. Sus promesas populistas y su visión partidista son endémicas. Y el “demos” que no es tonto les acabará pasando factura.

A algunos no nos ha sorprendido la puesta en escena del ministro. Este hombre que parecía inicialmente sensato; día a día comprobamos, en el ejercicio del control parlamentario, que se trataba de un espejismo. A medida que ha ido tomando las riendas del Ministerio de Fomento pone más en evidencia su forma partidista de entender la política. Lleva una época de gira por España. Y al igual que ya hiciese en su momento un ministro socialista de la misma cartera -como comentaba yo hace unos días con un alto representante del Estado-, está sembrando la "piel de toro" de promesas. No se le resiste ni una: soterra el tren de alta velocidad en ciudades, electrifica líneas, acelera la llegada del Ave... Técnicos del Ministerio de Fomento me dicen que no cumplirá sus promesas. ¡Y no será por falta de recursos! La imaginación es libre, y para expandir con ella el presupuesto siempre hay oportunidad. Con un porcentaje de Deuda Pública casi del orden del PIB, una brecha en las pensiones de 18.800 millones de euros anuales, y la imposibilidad casi certera de cubrir los objetivos de "Estabilidad Económica y Presupuestaria" marcados por Europa, este ministro se ha convertido en el ministro de propaganda del PP. Un contraste casi absoluto con la anterior ministra, que jamás colocó una fecha de finalización de obra en la agenda política, por más que algunos se la pedíamos, y las promesas siempre iban muy meditadas. Así es la “post crisis” para el Gobierno del PP.

En Segovia el ministro se va a columpiar también. Ha prometido que la SG-20 entrará en  funcionamiento en 2019 haciendo coincidir este evento con las elecciones municipales y autonómicas. Hasta el momento actual se ha ejecutado un 33 por ciento de obra. Y con los recursos puestos en juego claramente se observa que no podrá estar finalizada en su totalidad en esa fecha. Otra cuestión es que se ponga en funcionamiento un tramo concreto. No obstante, espero que me conteste a una pregunta escrita formulada hace tiempo en la que le pedía, como representante de los segovianos, la fecha de finalización prevista de los diferentes tramos y los recursos para aplicar en cada uno de ellos en el tiempo. Tan pronto como conteste, si lo hace,  les haré partícipes de la respuesta.   

La promesa de abordar la rehabilitación del Teatro Cervantes y de anunciar que lo hace tras la insistencia de los parlamentarios segovianos es majestuosa. Este proyecto aprobado y con licitación de obra tramitada a finales de 2011 fue paralizado por el Gobierno del PP nada más llegar al poder, argumentando que no había presupuesto específico -lo que no era verdad-, a pesar de la insistencia del Ayuntamiento de la ciudad y de diferentes iniciativas parlamentarias de quien suscribe este artículo. Ahora viene este señor y nos dice que se compromete a llevarla a término, pero empezando de nuevo. Su actitud no deja de ser una tomadura de pelo a todos los segovianos. Si de verdad quiere abordar la rehabilitación que adjudique la obra ya, que puede. Es cierto que para licitar una obra no es necesario que haya una dotación presupuestaria finalista en los PGE; lo contrario defendió el PP en su día para justificar que la paralización de la rehabilitación. Casi todos los ministerios tienen un fondo no adscrito, muy superior al que aparece con carácter finalista en el capítulo de inversiones de cada año, una posibilidad que han tenido siempre el Gobierno del PP desde que paró la obra. Es una cuestión de voluntad política. Lo que no es de recibo es que se empiece con un nuevo proyecto y se instrumentalice esta actuación con fines electorales, que es lo que pretende el ministro y el PP para seducir y visualizar ante los segovianos su superioridad política. Ellos mismos han creado el problema y se dan la solución. Una lección de “trilerismo político”.

El ministro también anunció la licitación del proyecto de la variante de San Rafael. Otra farfulla más. Esta iniciativa, cuyo estudio de oportunidad e impacto ambiental fue puesto en marcha por los gobiernos socialistas, estaba en punto muerto. Ya lo dejó en esta situación el último Gobierno del PSOE y dio continuidad el Gobierno del PP. Y es que “vale más el collar que el galgo”. La solución lógica es desviar el tráfico por la AP-6 y compensar por dicho gasto con la financiación del mismo por la Comunidad Autónoma y el Estado. Esta es la solución en la que estábamos de acuerdo todos, y la que el secretario general de Infraestructuras me comentó hace unos meses. Con ello no sólo se ahorraba el impacto ambiental -tremendo-, sino también costes. La falta de acuerdo en que parte del pastel financia la Comunidad Autónoma y el Estado le lleva al ministro a lanzar este órdago, jugando una vez más con los intereses de la ciudadanía.

Está claro que este ministro de Fomento confunde el papel institucional con el de partido y tiene propensión a hacer populismo son sus propuestas. No ha encontrado el Norte. Hace unos días nos anunciaba la nacionalización de las autopistas de peaje, para después asegurar que saldría a licitación pública su gestión. En Segovia también planteó el rescate de la AP-6. Me temo que tan pronto como hable con Montoro esta propuesta seguirá el camino de las radiales. El populismo es mal compañero de viaje. Crea expectativas sobre propuestas no meditadas ni valoradas, que obligan con posterioridad a rectificar y a ganarse el descrédito de los ciudadanos. Pero en esto el ministro de Fomento puede sentirse arropado por la solidaridad de otros muchos. También de Segovia. Y es que es “mejor ponerse una vez amarillo que cien colorado”, y si no que me lo pregunten a mí, y no precisamente por mis hechos, sino por los de otros. La experiencia es un grado.