domingo, 30 de enero de 2011

Dando la cara

La crisis económica ha puesto de manifiesto las debilidades estructurales de la economía española. España siempre se ha caracterizado por tener una competitividad y productividad bajas, unido a la falta de un tejido empresarial e industrial sólido y eficiente. Nuestro crecimiento económico casi siempre se ha sustentado en actividades poco intensivas en tecnología y en un capital humano poco cualificado. Las pocas reformas que se han abordado durante los años de la etapa democrática han sido en un contexto de crisis. Ningún gobierno, hasta el momento, había abordado las reformas estructurales que necesita España para afrontar los retos del futuro, con excepción del que llevó a cabo la reforma de las pensiones del 85.

El paro constituye el principal problema de la economía española. Hoy cuatro de cada cinco desempleados en España están vinculados, directamente e indirectamente, al sector de la construcción. Estamos recogiendo los efectos de la gran y única reforma estructural llevada acabo entre 1996 y 2004, la liberalización del suelo, a través de la Ley del Suelo del 98. Un reforma que ha multiplicado por 500 el valor del suelo, que imprimió al sector inmobiliario un claro carácter especulativo, y que ha endeudado a las familias y a las entidades financieras hasta límites insospechables. De aquellos polvos vienen estos lodos.

España necesita reformas estructurales con urgencia. Las necesita ahora y las necesitaba antes. De no abordarlas, la realidad social puede poner de manifiesto su insatisfacción con la clase dirigente, con independencia del origen y momento en que se inició el problema. Un claro ejemplo lo tenemos en este momento.

El actual Gobierno tiene un claro carácter reformista. Ha llevado a cabo durante el último año un fuerte Plan de Ajuste, que se orienta a la contención del déficit público, con medidas asociadas muy impopulares como el recorte de las retribuciones de los empleados públicos o la congelación de las pensiones más altas. Un plan que se orienta a generar confianza y dar consistencia a nuestra economía, única medida que puede acelerar la salida de la crisis. A pesar de ello, el grupo parlamentario que sustenta la acción de gobierno no contó con el apoyo de la oposición, como si los problemas del país no fuesen con ellos.

En estos días se ha llevado a cabo la reforma del sistema de pensiones. El Gobierno era consciente de que la única manera de garantizar, mediante un sistema solidario, las pensiones del futuro era mediante la toma de decisiones tan impopulares como el retraso de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años; o el incremento del periodo de cómputo de15 a 25 años. La reforma contó con el apoyo del Congreso de los Diputados aprobando las recomendaciones del Pacto de Toledo, a lo que no se comprometió, una vez más, el principal partido de la oposición. Por suerte para los españoles las organizaciones sindicales y empresariales han apoyado esta reforma. Hoy, en España, con esta reforma y con el pacto social que la sustenta se tiene más confianza.

El Gobierno está abordando otras reformas, como la reforma laboral o la del sistema financiero. Y debe abordar otras en el futuro, como la de la política energética o el déficit de las comunidades autónomas. Está anteponiendo los intereses de España a los suyos propios; y el presidente del Gobierno, también. Gobernar es tomar decisiones. Es dar la cara y cumplir con los compromisos de país; pero de este compromiso no está exenta la oposición.


domingo, 23 de enero de 2011

Abrazando la cultura cainita

La cultura de la crispación preside la vida política durante los últimos años en España. Hay que remontarse a la etapa de gobierno del Sr. Aznar, que no a al época en la que este se encontraba al frente de la oposición, para encontrar momento de tranquilidad. La razón no es otra que tanto el Sr. Almunia, como el Sr. Borrell, y, por supuesto, José Luis Rodríguez Zapatero hicieron una oposición responsable, facilitando la gobernabilidad de España. Cuando el Partido Popular no ha gobernado, la estrategia de la crispación ha presidido su acción política.

En el año 93, el por aquella época portavoz de la oposición, el Sr. Aznar, tras perder las elecciones del 93, que en un principio le daban como claro favorito, en una sesión de la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados, se atrevió a decir “aquí vale todo”, en clara referencia al problema terrorista en España y a su posición frente al GAL. Después vimos hasta dónde fueron capaces de llegar. La cultura de oposición se trasladó después a su Gobierno, haciendo oposición a la propia oposición, y con posterioridad se ha transferido a los años de gobierno de Zapatero. En la legislatura anterior, el PP impulso el eslogan “España se rompe”, y en esta “España se hunde”. El denominador sigue siendo el mismo: tensar la cuerda.

El pasado sábado 15 de enero el consejero de Cultura de la región de Murcia, Pedro Alberto Cruz, fue brutalmente agredido. El caso no se ha esclarecido aún. Al PP le ha faltado tiempo para echar la culpa al PSOE. En la última sesión de control del Gobierno, el PP acusó al PSOE de inacción y pidió la dimisión del delegado del Gobierno. El principio de presunción de inocencia salta por los aires.

En el último fin de semana, en la convención del PP celebrada en Sevilla, el Sr. Mayor Oreja ha superado todos los límites del cainismo político. Se ha atrevido a decir que el “PSOE abraza la cultura de la muerte”. Una barbaridad que merece el reproche de todos los españoles y, en especial, del Sr. Rajoy, por higiene democrática. El PSOE a través de su secretario de política institucional, el Sr Zarrías, se lo ha pedido. De momento, han dado la callada por respuesta.

El abrazo a la cultura cainita en la acción política impulsada por le Sr. Aznar es un mal compañero de viaje para la convivencia de los españoles, y el fortalecimiento y prestigio de la vida pública. Por suerte para los españoles hay otras muchas formas de orientar la acción política y de buscar la concordia entre los españoles, aunque sea discrepando.


domingo, 16 de enero de 2011

Fichajes

No. Con este título no me voy a referir a los posibles fichajes de Van Nistelrooy por el Real Madrid o Hakim Khadrejnane por el Barcelona en el mercado de invierno. Los fichajes más relevantes de la actualidad política son los de los ex presidentes, Aznar y González, por las eléctricas, Endesa y Gas Natural Fenosa, y en el ámbito local de Segovia el Sr. Postigo por el PP.

Tanto el Sr. Aznar como González no cometen ninguna ilegalidad cuando suscriben contratos para el asesoramiento de empresas. La legislación española lo permite, pero debiéramos analizar si es ético, mucho más cuando el erario público les retribuye con una suculenta paga anual que ya les gustaría recibir a muchos españoles. Una compensación justa y equilibrada a su esfuerzo y dedicación al frente de la Presidencia del Gobierno, que se complementa con un otra serie de prestaciones como dos asistentes, coche oficial y chófer.

Una aportación que compensa la baja retribución de la que gozan los presidentes españoles en su mandato, y que debiera ser proporcional al tiempo de desempeño del cargo, y en ningún caso compatible con la percepción de otras rentas que no provengan de la explotación de su propio patrimonio. Se quiebra así el principio de exclusividad a lo público y se fomenta el tráfico de influencias. Felipe González debiera renunciar a la retribución como ex presidente, mientras esté en la nómina de la eléctrica que lo ha contratado. De lo contrario, su imagen pública puede deteriorarse. Él siempre ha sido fiel a una trayectoria, y no la puede quebrar.

Del Sr. Aznar se puede esperar todo. Para él todo vale. Ya en su momento hizo todo lo posible por compatibilizar su puesto en el Consejo de Estado -del que llegó a formar parte; lo que no hizo González- con la retribución como asesor de Murdoch y la gestión de la empresa familiar que ha creado. Una empresa que le permite facturar sus conferencias -36.000 euros por cada una de ellas- y sus libros de ex presidente. Una empresa con la que factura más de los 220.000 euros que gana como consejero de Endesa y que necesita alimentar de una forma continúa con sus intervenciones. Por eso la polémica es consustancial con su negocio. Cuantas más declaraciones polémicas haga, más conferencias da. Y cuantos más guiños haga a determinados sectores, más adhesión conseguirá para un posible asesoramiento o tráfico de influencias con un futuro gobierno del PP. Es él quien tiene intervenido al PP. Es un mercenario de la política, con una falta de dignidad y de ética evidente. Por suerte no toda la derecha es así.

La situación que estamos viviendo pone de manifiesto la necesidad de aprobar un nuevo estatuto para los ex presidentes, que determine sus derechos y obligaciones y en su caso el régimen de incompatibilidades para la percepción de la pensión pública. Los hechos referidos y la polémica suscitada en torno a ellos ponen de manifiesto la necesidad de regular estas situaciones.

En todas partes cuecen habas. En Segovia también. El PP acaba de fichar para encabezar la lista al Ayuntamiento de Segovia al viejo militante del PP, Jesús Postigo; si bien durante los 12 años que él estuvo al frente de la Cámara Oficial de Comercio e Industria, siempre negó estar afiliado al PP, al menos a mí cuando yo, como subdelegado del Gobierno, le pedí explicaciones por su política sectaria y de oposición permanente a todo lo que venía de algún gobierno socialista. Ahora se presenta como un empresario de éxito. Ya se sabe, “dime de qué presumes y te diré de que careces”. Quienes le conocen bien, recuerdan que tuvo un papel importnate en la quiebra de la ‘Choricera’, un negocio familiar iniciado por su padre; y en la Cámara solo se dedicó a invertir en su imagen, y nada más. Eso sí, montó un gran premio para dárselo a uno de sus referentes: el Sr. Aznar. Hay quien dice que el ‘Tea Party’ segoviano ya tiene líder. Sin embargo, la imagen será otra. Para ellos vale todo, con tal de conseguir lo que se persigue.

El fichaje de Postigo, al menos, nos ha costado a los castellanos y leoneses 114.000 euros, que fue la subvención que la Junta dio a la empresa de la que es copropietario y consejero delegado cuatro día antes de decir el “sí quiero”. Una circunstancia que tienen que aclarar tanto el PP como el Sr. Postigo. Parece ser que la empresa del Sr. Postigo también ha recibido una ayuda del Ministerio de Industria. Es posible, a mí me envió algún que otro e-mail pidiéndome apoyo para ello, a lo que por supuesto no hice caso, salvo la cortesía de rigor con el interesado. Lo que sí que está claro es que para algunos la política es un trampolín para sus negocios e intereses personales. Y todo indica que en este caso los tiros van por aquí. Pero tendremos tiempo para tirar de la madeja.


domingo, 9 de enero de 2011

2011: un año de retos

Complicado se presenta este 2011 que acaba de comenzar. No sólo para el Gobierno socialista, sino también para los gobiernos autonómicos, ayuntamientos y españoles, en general. La salida de la crisis requiere el compromiso e implicación de todos. Para ello hemos de seguir la senda de austeridad y reformas iniciadas el último año. Solo de esta forma trasladaremos confianza a los mercados financieros y podremos disponer de la financiación necesaria para reactivar el consumo y dinamizar la actividad empresarial. Y así crear empleo.

El Gobierno de España ha de abordar la reforma de las pensiones, y culminar las reformas ya iniciadas del sistema financiero y del marco laboral. Medidas impopulares, pero imprescindibles para dar una mayor consistencia a la economía española. El concurso de los diferentes grupos políticos en estas reformas es imprescindible para garantizar su éxito y evitar cualquier tipo de incertidumbres que lleven asociados costes adicionales para la economía española, como recientemente ha ocurrido con la deuda pública. Es el momento de la sensatez; y no de la frivolidad. El Partido Popular debe ser consciente de ello.

En el ámbito autonómico el panorama no es menos complejo. La gestión sanitaria y educativa y social constituye su principal reto. En dichas materias -de competencia autonómica- se han de ajustar los gastos a los objetivos de déficit marcados en cada comunidad. Europa ya nos ha dado un aviso. De nada sirve que el Gobierno de Zapatero haga sus deberes, si al final las mayores partidas de gasto no se controlan por las comunidades autónomas. No es el momento de tirar balones fuera, ni de hacerse trampas en el solitario.

El 2011 es un año de elecciones autonómicas y locales. Ahora más que nunca se requiere elegir equipos con proyecto y comprometidos; no sólo con los intereses de cada comunidad autónoma o administración local, sino también con los objetivos de País, de España. Siempre habrá que desconfiar de quien ha utilizado las instituciones en beneficio propio, o de quien no tiene otro objetivo que la notoriedad personal.

En 2011 se requiere, más que nunca, sensatez; y también huir de las políticas demagógicas, populistas y oportunistas. En el medio plazo España y los españoles lo agradecerán. La respuesta la tienes tú, pero es de todos colectivamente.





domingo, 2 de enero de 2011

Una forma distinta de terminar el año

Un año más la San Silvestre segoviana se ha convertido en una gran fiesta popular. Hemos sido más 3.500 los participantes que hemos disfrutado de la última noche del año corriendo por las calles de Segovia. Una prueba que, a diferencia de años anteriores, comenzó en la plaza de Artillería, a los pies del Acueducto, lo que ha evitado las avalanchas y atropellos del año anterior.

El ambiente en la calle era estupendo. Ha sido el año con mayor asistencia. En todo el recorrido, salvo en la avenida de la Constitución -que por cierto tiene un firme horrorosos, señores de la Junta de Castilla y León que tienen la competencia en esa vía-, las calles estaban repletas de público, a uno y otro lado. Las palabras de ánimo hacia los corredores son siempre bien recibidas, sobre todo cuando el cansancio hace mella.

Los casi cinco kilómetros que conforman el recorrido con continuas subidas y bajadas hacen muy dura la carrera. Son un rompepiernas. La cuesta de San Juan, que la hemos subido dos veces, o la cuesta de José Zorrilla, así como la bajada por la Calle Real tienen un sabor especial en lo deportivo y en lo popular, sobre todo para los que hemos vivido esta ciudad desde niños. Gran parte del recorrido está acompañado por el adoquín de piedra, lo que añade una dificultad especial. A mí me acaba provocando flato, al cabo de un cierto tiempo. No me libro casi nunca, lo que me obliga a ir más despacio aún.

En fin, una prueba magnífica, que le revitaliza a uno, y le lanza con impulso hacia el Nuevo Año. Una forma de sentirse joven, y estar a la altura de quienes tiene muchos menos años; pero también de superar el esfuerzo y encontrarse al final de recorrido con los amigos y amigas de siempre, tanto los que han corrido como los que no han corrido, y te invitan a tomar unas cañas. Muy grato.

La organización ha estado a la altura de las circunstancias. No obstante, la entrega de dorsales y camisetas –a quien se la hayan entregado- es bastante mejorable. A pesar de contar con un equipo extenso, me imagino que de voluntarios, no estaría de más preparar un protocolo de trabajo que permita informar sobre la prueba y dar a la misma un poquito más de caché.

El próximo año, sin duda, nos vemos de nuevo. El espíritu de la San Silvestre no puede faltar. Es una forma distinta de terminar el año, que hace más digerible la cena de fin de año y permite dormir mejor.




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