lunes, 13 de junio de 2016

Ayuntamientos al servicio de las personas



Ha pasado un año desde la constitución de los nuevos ayuntamientos el 13 de junio de 2015. Para los socialistas nuestra prioridad durante este tiempo han sido las personas. Por eso hemos centrado nuestros esfuerzos en la mejora de los servicios, en la proximidad a la ciudadanía y avances en la sostenibilidad de nuestros pueblos y ciudades. Hemos procurado estar lo más cerca posible de las personas más desfavorecidas: las que no tienen empleo y se encuentran en exclusión social; las que han tenido dificultades para mantener su vivienda; para pagar el agua, la luz o el alquiler. Y hemos intentado en todo momento mantener una acción de gobierno abierta y participativa. Estas han sido y serán las señas de identidad de los ayuntamientos socialistas.

Las elecciones municipales del pasado 24 de mayo de 2015 en Segovia, con una participación del 72,3 por ciento, arrojaron un importante cambio de tendencia. El PP, que había sido hegemónico durante muchos años en la provincia, dejó de serlo. Pero, además, se dio la misma circunstancia en los ayuntamientos de mayor población en el momento actual en el Estado español: la necesidad de pactos y acuerdos para poder gobernar. Un mandato de la ciudadanía que los socialistas segovianos cumplimos a la perfección, y que se está manifestando en la acción de gobierno con una enorme fortaleza en las claves que he expresado.  

De los 209 municipios que integran la provincia de Segovia 16 de ellos requerían pactos. En 10 de ellos el PSOE tiene alcalde, y en dos formamos parte del equipo de Gobierno. El entendimiento orientado hacia el ciudadano forma parte de nuestras señas de identidad. Hoy la acción de gobierno del PSOE en la provincia de Segovia seextiende a más del 60 por ciento de la población.  

Todo indica que en las próximas elecciones generales ninguno de los bloques denominados de izquierda y derecha obtendrá mayoría para poder gobernar. No quedará más remedio que aplicar el mismo espíritu de las municipales. Posicionar en el centro al ciudadano y buscar el acuerdo para garantizar el equilibrio social y la gobernabilidad de nuestro país. Los ayuntamientos segovianos y muchos de los españoles gobernados por socialistas son un buen ejemplo de la nueva cultura política que necesita España: menos odio, menos inmovilismo, menos egocentrismo, menos ansia de poder  y más vocación de servicio público. Eso es lo que ofrecemos los socialistas.

Por ello hemos planteado un programa de gobierno que recoge la esencia y la experiencia de la acción de gobierno municipal de este tiempo. No queremos engañar a nadie. Y no ofertamos un programa al estilo Ikea para cambiarlo cada tres meses en función de los sillones a ocupar. No. Nosotros ofrecemos soluciones a los problemas, humildad, transparencia y honestidad. Y sobre todo diálogo. Los socialistas somos la izquierda que atrae al centro y que no subordina su acción política a propuestas populistas irrealizables, que lo único que busca es alcanzar el poder con piel de cordero pero engañando al ciudadano. 

Desde el PSOE defendemos que el próximo Gobierno de España ha de estar al servicio de los ciudadanos como hemos demostrado en la acción de gobierno municipal, y en especial hacia los más débiles, y no al servicio del partido ni de intereses encubiertos como pretenden las opciones extremas. 




domingo, 12 de junio de 2016

Pensiones dignas para todos



Si hay un tema de alta relevancia política en esta campaña electoral ese es el futuro de las pensiones, que junto a la desigualdad y el empleo asociado al crecimiento económico constituyen las piedras angulares de los desafíos políticos de nuestro país. En la actualidad no sólo está amenazada la capacidad adquisitiva de los 9,5 millones de pensionistas, sino también la suficiencia de las pensiones de los muchos pensionistas que se incorporaran al Sistema como consecuencia del “baby-boom” de los 70 en los próximos años. 

Se ha pasado, con el mismo número de cotizantes en el 2011 que en 2015, de un déficit anual de 500 millones de euros a 16.707, un 15 por ciento del gasto total. En estos últimos cuatro años y medio no se ha hecho nada para garantizar la sostenibilidad del sistema. El PP quiere hacer ver a los ciudadanos que el sistema es inviable y quiere llevarlo a la privatización, fomentando los fondos privados de pensiones. Son muchos los intereses en juego del gran capital.

Los socialistas nos comprometemos con el futuro del Sistema Público de Pensiones: recuperando el Pacto de Toledo, aprobando un Nuevo Estatuto de los Trabajadores que promueva derechos laborales y empleo de calidad y estableciendo un sistema complementario de financiación a cargo de impuestos, como la mayoría de los países de nuestro entorno. Se trataría de introducir una Contribución de Solidaridad (inspirada en el modelo francés), para sufragar el déficit del sistema público de pensiones. Consistiría  en  un  recargo  temporal  y  específico,  vinculado  a  la  riqueza  general del país; recaería en las rentas más altas y en las grandes fortunas y patrimonios.

Sólo de esta forma, garantizando los ingresos, será posible se podrá garantizar pensiones dignas para todos. El PP en su programa electoral referido a pensiones afirma: “Para consolidar el fortalecimiento del sistema de pensiones. Favorecer el ahorro de las familias en previsión de sus necesidades llegado el momento de la jubilación”. Creo que está todo dicho. El que pueda que ahorre y se haga un plan de pensiones privado, y el que no que se conforme con una pensión asistencial que tendrá carácter testimonial. Hay que tener en cuenta que sólo en las previsiones que ha enviado el Gobierno a Bruselas de aquí a 2013 prevé una pérdida de poder adquisitivo de un 13 por ciento. 

Y qué proponen las otras fuerzas políticas. Nada, simplemente nada. Podemos a expresar su deseo de mantener la jubilación a los 65 años e indexar con IPC. Y aumentar las no contributivas. Un buen deseo que me imagino que en la retórica irá acompañada de reproches al PSOE y al PP, pero no propone nada no sea que se ponga en duda el asalto a los cielos y se pierdan votos. C’s se limita a expresar buenas intenciones, sin más. 

El Pacto de Toledo ha de ser la vía para recuperar la sostenibilidad y suficiencia del Sistema Público de Pensiones. El PSOE ha hecho su propuesta y apuesta por pensiones dignas para todos; el PP, también por la vía de los hechos. C’s y Podemos por respeto a los ciudadanos debieran expresar su posición antes del próximo día 26J. Es una cuestión de compromiso y respeto a los ciudadanos. 


viernes, 10 de junio de 2016

Prioridad para corregir la desigualdad



La crisis económica y las políticas restrictivas de derechos sociales, junto a los recortes en materia de sanidad, educación y servicios sociales, han disparado los indicadores de desigualdad en nuestro país. Hoy casi el 30 por cierto de la población española vive en situación de pobreza extrema o exclusión social. Pero somos el tercer país con más desigualdad en la zona euro –según el coeficiente Gini-, y siguen aumentando los trabajadores pobres como consecuencia de la fuerte caída de los salarios. Los parados sufren más que nadie las consecuencias, y hoy la mitad de los parados españoles son pobres. 

El objetivo prioritario, para nosotros los socialistas, es dar respuesta al problema de los más de 700.000 hogares que carecen de renta y garantizar un mínimo vital que permita llevar una vida digna a las familias que, incluso teniendo ingresos, se enfrentan a dificultades para pagar la luz, el gas o el agua. Caritas cifraba esta semana en 2.000 millones de euros la cobertura de las necesidades básicas. El PSOE en su programa electoral ha diseñado un Plan de Emergencia Social que valora en 7.000 millones de euros, una sensibilidad de la que ha carecido el Gobierno conservador en estos últimos cuatro años y medio.

Combatir la desigualdad y buscar una mayor cohesión social y territorial entre los españoles requiere apostar decididamente por la sanidad y la educación pública. El PP ha aprovechado la crisis para imponer su modelo neoliberal de ‘sálvese quien pueda’ y revertir las políticas socialdemócratas. Nosotros, los socialistas, apostamos por un amplio acuerdo social y político en materia educativa que nos permita consensuar una Ley de Educación para largos años; apostamos por la universalidad del sistema sanitario y la mejora de su calidad. Y garantizar un sistema público de pensiones que garantice unas pensiones dignas en el futuro y se fundamente en el principio de solidaridad, de forma que los menos favorecidos puedan tener acceso a ellas. En definitiva, necesitamos reforzar el Estado del Bienestar con políticas de redistribución de la riqueza que eviten la desigualdad. 

Llama la atención, una vez más, el posicionamiento de algún partido ya no se sabe de qué ideología por su posición de continua mutación, qué hace bandera de las políticas asociadas al Estado del Bienestar que impulsamos, implantamos y consolidamos los socialistas. Para su defensa proponen las mismas políticas que el PSOE pero con “dos huevos duros más”. Es decir, plantean un crecimiento del gasto desorbitante. Han llegado a plantear un crecimiento hasta de 96.000 millones de euros en una legislatura, con una subida de impuestos de 70.000 millones. 

Este planteamiento es irreal. Por suerte los españoles, nos encontramos en la zona euro. Una propuesta de esta naturaleza nos sacaría de inmediato del euro, y las consecuencias serán nefastas. Nos encontraríamos con un ‘corralito’, los pensionistas y jubilados no cobrarían al cerrarnos el grifo nuestros acreedores. Y el país seguiría la misma suerte que Grecia ante el planteamiento populista de Syriza. Después rectificaron. ¡Qué remedio!  

Hoy, más que nunca, conviene recordar que corregir la desigualdad respetando la economía de mercado desde una óptica socialdemócrata conlleva respetar su regla de oro: equilibrio presupuestario entre ingresos y gastos en el medio plazo. De lo contrario el fracaso está asegurado. Salvo que se esté en la órbita de planificación centralizada de la economía y se apueste por un sistema económico controlado y sin mercado. Pero eso se llama “comunismo”. Y los resultados en los países en los que se ha experimentado, los conocemos.        



sábado, 4 de junio de 2016

Un voto para el cambio



Hace seis meses una gran parte de los españoles teníamos la esperanza de cambio de Gobierno  en nuestro país. El 20 de diciembre pasado las urnas no dieron la mayoría a nadie. Ni a la derecha, ni a la izquierda; ni a los que en ese momento se presentaban como transversales, ni a los independentistas. Lo que sí quedó era la voluntad de cambio de los españoles. Siete millones y medio optaron por la continuidad de Rajoy y la derecha frente a 18 millones de españoles que votaron por una opción diferente. Quedaba claro el mandato social de pacto y entendimiento. Correspondía a las fuerzas políticas llegar a acuerdos para garantizar la gobernabilidad de nuestro país. No ha sido posible, ante el malestar e incomprensión de una gran parte de la sociedad española.

La noche electoral marcó ya el posicionamiento táctico de los partidos extremos. La derecha, consciente de su imposibilidad de pactar con cualquier otra formación y de la dificultad de cristalizar pactos alternativos, optó por una actitud pasiva ante el proceso –la misma que ha presidido sus cuatro años de Gobierno- y apostó por una ‘segunda vuelta’. Sus ministros en funciones comenzaron la campaña a los 15 días. Los transversales, ante su asombro por el resultado electoral, esa misma noche volvieron a su origen comunista e iniciaron el camino al tan ansiado sorpasso apostando por una segunda vuelta. Para ello utilizaron el condicionante anticonstitucional del derecho a decidir de Cataluña. El concepto transversal, que si por algo se caracteriza es por la búsqueda de acuerdos entre diferentes, devenía así en una pantomima y artimaña electoral, una más, de las muchas que hemos podido observar en estos últimos seis meses en este grupo político.  

El PSOE apostó desde el principio por el cambio y por un acuerdo transversal que, con políticas diferentes a las que había venido practicando la derecha, diese respuesta a los grandes problemas del país, pero no a cualquier precio. No se puede poner en tela de juicio la unidad de España, ni empobrecer a las clases medias y bajas con políticas económicas y fiscales que sólo tienen consistencia virtual, o abrazar los valores que oprimen a otros pueblos con la pobreza, la ausencia de libertad y tiranía del líder. No se trataba de que Pedro Sánchez fuese presidente, sino de garantizar la gobernabilidad del país. Si Sánchez hubiese sido un desaprensivo, hubiese sido presidente; pero, eso sí, poniendo a todos los españoles bajo los pies de los independentistas. 

Los que estamos en la política de verdad y no en la atalaya mediática y populista para la búsqueda de los sillones del poder, constatamos día a día el problema de muchas familias españolas, la ausencia de renta y trabajo, la prolongación de largas jornadas de trabajo de muchos jóvenes con salarios de miseria; la falta de expectativas y el deterioro más que notable del Estado del Bienestar en España. Y nos indignamos con la corrupción y utilización instrumental que hacen de la política muchos viejos y nuevos políticos.

Hoy España no necesita los dos extremos. Ése que hemos conocido bien estos últimos cuatro años y medio, que aboga por la política del miedo, el inmovilismo y la mentira como instrumento de acción política; ni el otro que alimenta la intransigencia, el rencor, el ansia de poder y el egocentrismo. Una inmadurez propia de quienes no conocen la realidad social de nuestro país. Estos extremos reflejan la quiebra social que en el momento actual vive nuestro país. Y que poco contribuye a resolver nuestros problemas y apostar por la convivencia. 

España, más que nunca, necesita un cambio. Un cambio que permita buscar el equilibrio social y hacer converger en el centro izquierda en armonía el radicalismo de la derecha y de la izquierda radical y utópica; un cambio que nos permita entrar en un nuevo tiempo político de pactos dada la actual estructura social y política de nuestro país; un cambio que garantice una gobernanza sólida para dar respuesta a los grandes retos de nuestro país: la desigualdad, el empleo de calidad, la modernización del sistema productivo, el Estado del Bienestar, la crisis territorial y la regeneración democrática.

Ese cambio tranquilo y realista sólo lo garantiza el protagonismo decisivo del PSOE. Único partido mayoritario y con experiencia de gobierno que puede desplegar una política transversal con las diferentes fuerzas políticas buscando el entendimiento y el acuerdo, con capacidad de liderazgo y equilibrando la posición en un gobierno de sus diversos actores. En definitiva, gobernado para los españoles y no para la opción que representa cada partido. Ni para conseguir poder ni sillones. 

De ahí la importancia de que los segovianos y españoles vayan a votar el 26 de junio. Que nadie decida por ellos. Que entre todos contribuyamos con realismo a dar respuesta a los grandes retos que tiene la sociedad española. El 26J el voto de cada español es decisivo para el cambio y el progreso de nuestro país. No lo desperdiciemos y contribuyamos con él a crear convivencia y al futuro para los españoles.