lunes, 21 de julio de 2014

RTVE a la deriva



No son buenos tiempos para RTVE. Basta observar el “share” de estos días de TVE para comprobar que en el mes de julio ha caído al cuarto lugar con una cuota del 8 por ciento, por debajo de Antena 3, Tele 5 y Forta. Pero con RNE ocurre lo mimo. Su caída de audiencia es bestial. Esta es la radio televisión pública a la que nos ha llevado el PP. A una radio televisión pública sin público, con todo lo que ello implica. Algo con lo que quizás ya se soñaba en FAES, a tenor de las palabras de su secretario, el diputadoElorriaga, a la revista Tiempo en febrero de 2012, cuando afirmó que no era necesaria una radio televisión pública. Palabras que después fueron ratificadas por la Sr. Cospedal.

Lo cierto es que RTVE se encuentra al borde del abismo y a la deriva. Dos años y medio de Gobierno del PP han servido para que: la audiencia se haya desplomado, y ya no se compita por el primer o segundo puesto, sino por el tercero o el cuarto, la segunda división; los informativos hayan caído en prestigio y credibilidad, debido a su manipulación; su sostenibilidad económica y calidad estén en entredicho como consecuencia de la asfixia económica a la que el Gobierno está sometiendo a la radio televisión pública, lo que genera incertidumbre y malestar entre los trabajadores.

Esta es la RTVE del PP. La que nació con un decretazo que cambiaba las bases institucionales de una RTVE neutral, independencia y desgubernamentalizada. Y que además era líder en audiencia.

El Gobierno ha recortado en la asignación del Estado a RTVE en los tres últimos ejercicios 704 M€ (46 por ciento de su asignación inicial, casi el triple de lo que ha recortado en el resto de empresas públicas): El Gobierno es el responsable del agujero financiero de RTVE.

En el colmo de la desfachatez, el Gobierno que ha creado el problema ahora aparece como salvador, manifestando su voluntad de aportar 130 millones de euros para este año a cambio de deteriorar La 2 mediante su fusión con TDP, un nuevo recorte salarial y reducción de plantilla. Lo que ha denominado “Plan de Eficiencia” que ha quedado aplazada su aprobación por la mayoría de consejeros del PP en el Consejo de Administración de RTVE por defectos formales. Lo acabarán aprobando en el próximo consejo que se celebrará antes de las vacaciones de verano.

EL PP está manipulando RTVE en beneficio propio. Y no conformes con eso, como recordaba el diario El País hace unos días, algunos ministros quieren más; más manipulación me refiero. Así, sin ningún rubor afirman:

-          “Con esta RTVE no podemos ir a las elecciones”
-          “Todos los gobiernos utilizan la TV pública, nosotros debemos hacerlo si queremos recuperar el voto perdido”

Esto lo afirman los ministros del PP. Y el ministro de Hacienda, con el desparpajo y la desfachatez que le caracteriza, no solo niega la asfixia económica y manipulación en RTVE, sino que echa la culpa de todo a los socialistas –así lo hizo en la última pregunta en pleno que le formulé-, con la “santa desvergüenza” que le caracteriza. 

La herencia recibida sigue siendo un talismán para el PP a lo que se une la mentira contumaz. El PP heredó una RTVE independiente, neutral e independiente y además saneada. Muy lejos de la RTVE que heredó el PSOE en 2004, repleta de manipulación y con una deuda de 7.500 millones de euros.

El PP debiera respetar no solo la encomienda de gestión del Parlamento para que RTVE preste un servicio público, sino también a sus trabajadores. Es una cuestión de “regeneración democrática”,  pero de actitud del PP hacia los medios de comunicación, y entre ellos se encuentra RTVE, pero también los medios de comunicación privados. 
 









miércoles, 16 de julio de 2014

Pedro Sánchez



Pedro Sánchez, el nuevo líder del PSOE, encarna un conjunto de valores que son los que necesita en estos momentos nuestro país y la organización política a la que pertenece. Pedro es sensato, trabajador, equilibrado emocionalmente, respetuoso, valiente,  cosmopolita y cuenta a su vez con una excelente formación económica y humanística. En definitiva, se trata de un líder capacitado para afrontar el futuro de nuestro país en un momento de gran turbulencia política y dificultad económica, que representa, además, a la nueva generación de españoles.

Pedro Sánchez era un auténtico desconocido hace apenas cuatro meses. Es diputado en esta legislatura y lo había sido en la anterior, sin embargo su papel había sido muy discreto, y no por ello menos brillante. Cuenta con un amplio bagaje político. Ha sido concejal del Ayuntamiento de Madrid, ha trabajado como asesor en la UE y ha llevado a cabo labores de coordinación en la última conferencia política. Además, en los últimos años ha impartido clases de Estructura Económica en una universidad madrileña. Sin duda, su tarjeta de presentación es excelente, a lo que se une su puesta en escena amable y educada.

La campaña de Pedro Sánchez para la Secretaría General del PSOE ha sido ejemplar. Fuimos muchos los que le animamos a ello allá por el mes de noviembre, cuando se celebró la Conferencia Política. Él siempre reaccionó con cautela. Tras celebrar su primer encuentro con militantes en Don Benito, promovió su primera reunión formal para preparar su candidatura en el mes de marzo de este año en un restaurante Orixe, de la Cava Baja de Madrid. Allí 11 personas allegadas le plasmamos cuál era nuestra visión del proceso y le aportamos ideas. Pedro en todo momento fue receptivo y fue apuntando en su cuaderno las aportaciones que se le realizaba.

Sánchez ha llegado a la Secretaria General del PSOE gracias a su capacidad de trabajo y sobre todo a su equilibrio emocional. Él se ha recorrido gran parte de las grandes ciudades y pueblos de España. Ha tenido contacto directo con los militantes y esto ha tenido su recompensa. Ha obtenido casi el 50 por ciento de los votos de los militantes socialistas con un margen de 16.000 votos sobre el segundo más votado. Pero, sobre todo, ha sido prudente. Él sabía que si la presidenta andaluza concurría lo tenía muy difícil. Fue consciente de ello y supo esperar, sin manifestar en ningún momento desesperación alguna. Ése es otro de los grandes componentes de su éxito.

Pedro tiene, en el momento actual, una gran responsabilidad. Es mucho lo que se espera de él; no solo en el partido, sino también en España. Nuestro país necesita un cambio de rumbo y una nueva forma de hacer política desde la izquierda. No puede fallar. Pero para eso es necesario que el nuevo secretario general conciba un equipo de trabajo en la Dirección del partido que aporte ideas y valor añadido. Este momento es de los arribistas. De aquellos que se mueven como pez en el agua para hacerse sentir imprescindibles y hacer la pelota. Por ello es más imprescindible que nunca tirar de curriculum y verificar “hechos y acciones” concretas de los candidatos para confeccionar la nueva ejecutiva. El equilibrio territorial es necesario pero no puede ser el criterio más relevante para la selección de los nuevos directivos.

Los valores que representa Pedro Sánchez se han de trasladar también al partido, a nuestro partido. El esfuerzo, el principio de mérito y capacidad para desempeñar responsabilidades, el respeto a los compañeros dentro de la organización, y sobre todo en las manifestaciones externas, así como el respeto y cariño por las siglas de un partido de 139 años de historia que ha contribuido de manera decisiva a la cohesión social y al bienestar de los españoles más desfavorecidos. Un partido del que nos podemos sentir orgullosos y llevar la cabeza muy alta los que formamos parte de él. Este es otro de los grandes retos de Pedro. Estoy seguro de que lo conseguirá. Y para ello contará con el apoyo de la gran mayoría de los militantes socialistas.                  





sábado, 5 de julio de 2014

Campañas negativas



La mercadotecnia es la técnica de persuasión a los ciudadanos de la superioridad de una oferta frente a otra u otras en relación con los objetivos a satisfacer por cada una de ellas. Sus prácticas han superado el medio comercial para introducirse en el ámbito social, en el que también destaca el campo político.

Cada vez es más frecuente aplicar a las diferentes campañas electorales técnicas de marketing. Sus manifestaciones son varias a través de diferentes canales: radio, televisión, redes sociales, vallas publicitarias… Por lo general, y por suerte, las campañas de devaluación del contrario están muy limitadas en su desarrollo por lo incierto y eficacia de sus resultados. Los mensajes negativos en las campañas electorales se han utilizado muy selectivamente.

Cabe destacar como campaña negativa la del ‘dóberman’ del PSOE en 96. Una serie de spot publicitarios recordaba la existencia de una España en blanco y negro representada por la oposición del PP, cuyo exponente más relevante era su secretario general, el Sr. Álvarez Cascos, al que se le asociaba con el dóberman; y una España en color que representaba al Gobierno del PSOE. La campaña fue muy polémica, pero permitió al PSOE remontar una gran diferencia de votos, que no ganar esas elecciones.

En estos días estamos asistiendo a la campaña interna de los tres candidatos a la Secretaria General del PSOE. Uno de ellos, Eduardo Madina, a través de su equipo, en las redes sociales, ha elegido en muchos casos mensajes negativos para proyectar su candidatura. Me parece un error. La propia naturaleza de la campaña, así como el hecho de que los adversarios con los que se compite formen parte del mismo proyecto político, desaconseja tal práctica. Más cuando los ataques van dirigidos a devaluar la persona sin fundamentos objetivos. Su práctica acaba devaluando aún más a quien la práctica. De la misma manera que se devalúa quien de una forma tácita en sus manifestaciones no condena estas prácticas, sino que las utiliza en su presunto beneficio. Y no se pone énfasis en las propuestas para dar respuesta a los problemas de España y mejorar el papel social del partido.

 Recuerda Kotler en su libro ‘Marketing Social’, que los mensajes puramente emocionales y sensacionalistas tienen sus mejores efectos en aquellos colectivos sociales menos cultivados o más desinformados. Este es otro efecto que estamos viendo en esta campaña. El miedo a perder y la necesidad de remontar lo aparentemente perdido llevan  a presentarse como víctima, echar balones fuera y efectuar propuestas que pueden mejorar las perspectivas electorales de alguno ante determinados segmentos territoriales o poblacionales, pero que nos alejan colectivamente como partido de la posibilidad de gobernar ante el conjunto de los españoles.

Mercadotecnia, sí, pero con respeto a las personas y a nuestro partido, y también con sentido de la responsabilidad. De los errores hay que aprender y obrar en consecuencia.       


domingo, 29 de junio de 2014

Fiscalidad electoralista



Asistimos estos días a un nuevo acto del filibusterismo político al que nos tiene acostumbrados el Gobierno del PP: la reforma fiscal. Una reforma parcial regresiva que aumenta la brecha fiscal entre ricos y pobres, no contribuye al estímulo económico e incrementa el déficit público. Y lo que es peor, tiene una clara intención electoral. Sus efectos los tendremos que pagar los españoles en 2016 con más recortes, más paro y más austeridad desmedida.

La auténtica reforma fiscal del PP fue la que hizo Rajoy cuando llegó a La Moncloa, y no la que ha anunciado ahora. Desde entonces ha subido todos los impuestos a las rentas del trabajo y a la clase media (IRPF e IVA, entre ellos), después de haber prometido que los bajaría; ha impuesto copagos que no existían para los sectores más débiles de la población; y ha subido las tasas judiciales y universitarias. En total más de 50 impuestos. A lo que hay que añadir una amnistía fiscal para los grandes defraudadores.

Con esta reforma las rentas altas pagarán 4.000 euros menos de impuestos y las rentas bajas 300 euros. La política fiscal que viene aplicando el Gobierno, sin embargo, produce un efecto regresivo. Dado que se han subido impuestos indirectos, IBI, tasas y precios públicos que soportan las rentas medias y bajas, estos pagarán más impuestos al final de la legislatura. Tampoco se podrán deducir los trabajadores los gastos asociados a su actividad laboral y los pequeños ahorradores se verán perjudicados al haber eliminado el mínimo exento hasta los 1.500 euros. El Gobierno también limita la deducción por la indemnización que cobran los trabajadores despedidos. Contribuye así a profundizar en su desesperanza.

Las medidas tributarias van a producir un incremento del déficit público, que unido a la bajada del techo de gasto para el próximo ejercicio anunciado por el Gobierno, se va a traducir en recortes en el Estado del Bienestar: sanidad, educación y políticas sociales. Las comunidades autónomas se verán obligadas a reducir prestaciones y a establecer copagos si quieren garantizar la prestación. Una vuelta de tuerca más con la que el Gobierno avanza en la implantación de su modelo neoliberal y en la quiebra del principio de equidad social. Con el agravante de que el déficit se financiará vía Deuda Pública y no utilizando la progresividad fiscal. Al final las clases medias y bajas acaban pagando la mayor parte de la factura, a la vez que se quiebra la cohesión social.

En comunidades autónomas de gran extensión y con un alto grado de envejecimiento y dispersión territorial, como Castilla y León, la política fiscal del Gobierno es lesiva para el medio rural. Los gobiernos autonómicos se verán obligados a suprimir dispositivos sanitarios y educativos, a reducir prestaciones sociales y ayudas, en definitiva, a condenar a sus habitantes a la categoría de ciudadanos de segunda. Más de lo mismo. Los castellanos y leoneses lo sabemos muy bien. Lo que se agrava mucho más por el envejecimiento de la población y la caída drástica de las pensiones.

Está claro que el PP y su Gobierno van a lo suyo. Les interesa ganar las elecciones y anteponen sus intereses a los de España. Lejos queda el ‘Informe de la Comisión deExpertos para la Reforma del Sistema Tributario Español’. El objetivo fiscal de recaudar en el entorno del 37-38 del PIB, la lucha contra el fraude fiscal en España estimado en 70.000 millones de euros o los compromisos del Programa de Estabilidad del Reino de España que conllevan un recorte de 50.000 millones de euros antes de 2016; no importan, al menos por lo que se manifiesta en sus intenciones. Lo mismo ocurre con la mejora de la competitividad y la creación de empleo mediante la denominada “devaluación fiscal” que proponía el informe. 

El PP siemprepromete bajar los impuestos cuando se acercan las elecciones –en 2015 se celebran elecciones locales, autonómicas y generales- para después hacer todo lo contrario. Espero que los españoles no les den esta nueva oportunidad.