
Por suerte para los españoles, en lo que va de año, cada dos días se detiene a un etarra. Los éxitos policiales y el acierto de la política antiterrorista del Gobierno son incuestionables. ¿Por qué les molesta a los populares? Pues porque van a lo que van, a lo suyo, que es conseguir llegar a La Moncloa. Han perdido el sentido de Estado. Para ellos, España es un buen eslogan mediático para alinear los sentimientos de la población con sus intereses.
La política del PP se resume a la acción mediática. Están al margen de los intereses de los españoles. Su laboratorio explora continuamente mensajes e ideas que permitan fidelizar a sus votantes de siempre, a la vez que generar resquemor e incertidumbre en el resto de ciudadanos con la política de los socialistas. Ya se sabe que una mentira repetida y amplificada en reiteradas ocasiones acaba siendo aceptada como algo creíble. Ese dogma lo conoce bien el PP, y lo reitera continuamente en todas las comunidades autónomas y provincias de España. Desde Segovia podemos dar buena fe de ello.
Qué se puede esperar de un partido y su clase dirigente que ante una crisis económica como la que estamos viviendo en lugar de corresponsabilizarse – gobierna un importante número de comunidades autónomas- y crear confianza en la población, factor clave para reactivar el consumo y crear empleo, se dedica a meter miedo y generar confusión. Para el PP vale todo. El fin justifica los medios. Y si no cómo se pueden entender las declaraciones de la secretaria general del PP ante el desmantelamiento una vez más de la cúpula de ETA. Así no es de extrañar que la clase política sea cada vez menos entendida por los ciudadanos. El PP está haciendo mucho daño a todos aquéllos que nos dedicamos con pasión e ilusión a la defensa de lo público.