Etreros es, en la actualidad, un pequeño pueblo de la campiña segoviana de no más de cien habitantes. A finales de los sesenta fue anexionado al vecino pueblo de Sangarcía –mi pueblo- en contra de su voluntad por la administración de la dictadura, y perdió de esta manera su capacidad de autogobierno, sin que hasta el momento la haya podido recuperar. El pueblo de Etreros, igual que otros pueblos de la zona, tiene sus orígenes en la época medieval, y estuvo ligado en régimen feudal a la Abadía de Párraces. Pueblo de agricultores, su máximo esplendor se alcanza a finales del siglo XVIII con el auge logrado por los arrieros que transportaban el grano a la Corte de Madrid. Fue Etreros, como Sangarcía, un punto estratégico para los almacenes de grano y la morada de arrieros.El último fin de semana de agosto en este pequeño pueblo segoviano se celebró la III Muestra de Folclore ‘Pueblo de Etreros’, organizado por el grupo local ‘Los Torronchos’. Comenzó el viernes 29 de agosto sobre las 21:30 horas, con la recepción de los grupos participantes y una breve actuación de cada uno. La fiesta continuó esa misma noche con un concierto del grupo ‘La Órdiga’. Ya en la mañana del sábado, empezó el día con un pasacalle a eso de las 10. A las 12:30 se celebró una misa con la intervención de los diferentes grupos. Por la tarde, siguió la muestra con la intervención ‘Los Torronchos’, y después actuaron grupos de Sevilla, de Huesca, de Portugal y el grupo del IES Andrés Laguna de Segovia.
El grupo de danzas y folclore tradicional ‘Los Torronchos’ ha organizado esta tercera muestra con una gran ilusión. En ella han participado más de 150 miembros de los distintos grupos de danzas, más visitantes que vecinos integran el pueblo. Las calles de Etreros irradiaban esa vida que en su momento tuvo y que la localidad se resiste a perder.
El grupo de danzas ‘Los Torronchos’ surgió hace unos tres años. Su origen se remonta a la petición que un grupo de mujeres hizo a Diego Manso, vecino del municipio, y músico de profesión, para que les enseñase a bailar jotas en la procesión del Santo Cristo de la Buena Muerte, con ocasión de las fiestas patronales de septiembre. De esta forma, surgió un grupo de danzas integrado por 25 mujeres, que poco a poco comenzó a incorporar instrumentos, como la bandurria, la guitarra o el laúd, así como a más personas de distintas generaciones, y no sólo de Etreros, sino también de los pueblos vecinos. En la actualidad en el grupo de danzas participan unas 40 personas, y en la rondalla diez. En total son 50.
Esta iniciativa constituye la “mayor expresión cultural” de esta zona segoviana, que por desgracia sufre un amplio declive de su población. Ha pasado de constituir una de las zonas más prósperas de la provincia de Segovia en los siglos pasados a ser una de las más deprimidas. De ahí la importancia de este tipo de movimientos, que pueden contribuir a dinamizar el pueblo y generar riqueza para su futuro.
‘Los Torronchos’ no sólo cohesiona la convivencia de los vecinos de su pueblo, sino que contribuye a dar vida al pueblo. Rara es la familia que no cuenta con un miembro en el grupo de danzas; y por tanto lo sienten como algo propio, como seña de identidad de ellos mismos y del pueblo al que pertenecen; pero, por otra parte, el grupo ensaya tanto en invierno como en verano, y en esta estación, en la que las invitaciones para actuar en las fiestas locales va en aumento, los ensayos se llegan a realizar hasta tres días por semana. El pueblo tiene más vida que nunca, y la música y el folclore castellano contribuyen a que la armonía entre los vecinos alcance su máximo esplendor.
Pero ‘Los Torronchos’ no sólo está presentes en el panorama musical segoviano, sino que proyecta el nombre de su pueblo por toda la geografía española y lusitana. La 'Jota de Los Torronchos', que reivindica el pasado y costumbres de su pueblo, forma parte de su repertorio con identidad propia.
Las instituciones tienen que ser sensibles a estas iniciativas y contribuir a su financiación, más cuando son pueblos que necesitan “vida”, y con ellas están reivindicando su propia personalidad, ésa que algunos desaprensivamente un día les hurtaron frívolamente y que deben volver a recuperar.
Hoy, Etreros puede sentirse orgulloso de su pasado y apostar en el presente por un futuro mejor. Hoy el orgullo puede volver constituir una de sus señas de identidad, pero con fundamento.



Es indudable que el mercado inmobiliario parece encontrarse en una profunda crisis. También en Segovia, al menos si nos remitimos a los principales indicadores publicados recientemente. La oferta del sector se ha situado en España el último año en 800.000 viviendas cuando la demanda era justamente la mitad. Un claro desequilibrio del mercado que no se ha visto correspondido con el descenso de precios, como hubiese sido lógico, sino con un aumento de un 24% en España -un 23,8% en Segovia-, tomando como base de precios el primer trimestre del año 2005. Un importante desajuste que ahora se empieza a sentir con la pérdida de puestos de trabajo.%5B1%5D.jpg)
