domingo, 4 de diciembre de 2016

Política en mayúsculas



“To be o not to be, that is the question”. Esta frase de apertura de un soliloquio de la obra de Shakespeare Hamlet perfila a la perfección lo que debe de ser el espíritu de la política. Se puede hacer Política en mayúsculas, o jugar a la política; se puede hacer política basura, a veces  sinónimo de política espectáculo, o política con vocación de servicio público, orientada a dar respuesta a los problemas de la ciudadanía,  y no como manifestación de notoriedad y búsqueda del poder personal. El PSOE estos días ha vuelto a demostrar que cree más en las oportunidades que ofrece la política de pactos para dar respuesta a los problemas de los ciudadanos que en la antipolítica.  

La política en mayúsculas se puede hacer desde el Gobierno y desde la oposición. No es fácil y no todos están cualificados para hacerla. Para ello se ha de contar con un sustrato ideológico firme y un proyecto de país. El oportunismo político no es buen compañero de viaje para estos fines, y la superficialidad y frivolidad tampoco. Las giras promocionales, menos.  El pueblo soberano es intuitivo y sabio. Antes o después elige lo que considera mejor para la defensa de su bienestar futuro, huyendo del sobresalto y el esperpento.

Quien haya seguido la actividad parlamentaria estas últimas semanas habrá podido comprobar que se han fraguado importantes acuerdos para dar repuesta a grandes retos políticos de nuestro país. Se ha producido la mayor subida del salario mínimo en los últimos 30 años; se ha posibilitado la inyección de 4.000 M€ más para sostener la gestión del Estado del Bienestar por las Comunidades Autónomas; se ha avanzado en un pacto de financiación territorial; se han marcado las líneas de un nuevo pacto educativo, imposible en todos los años de democracia; se ha concertado un nuevo acuerdo para salvar el sistema de pensiones y la última Comisión Constitucional del Congreso ha comenzado a encauzar la reforma constitucional, amén de la supresión de la Ley Mordaza. En todas estas líneas de acción política ha estado presente el PSOE, y serán posibles gracias a él. 

“La búsqueda del conflicto social” y el “no es no” están lejos de los ideales de la izquierda. La sociedad reclama de la Política soluciones a sus problemas y no deformar la realidad para adaptarla a lo que cada uno considera su ortodoxia ideológica. Flaco favor se hace a los más desfavorecidos de nuestro país cuando en su nombre se defienden propuestas imposibles que llevarían a crear un ejército de parados. O cuando se dice que se reclama la defensa de la Constitución pero no se defiende en la comisión en la que se debate, ante la prioridad de sacarse una foto de protesta con los trabajadores de una gran empresa ante la sede del partido de gobierno.

España necesita hoy más que nunca estabilidad y diálogo ante la fragmentación política. La cultura de pactos puede hacer de una legislatura que se presumía corta e infructuosa, la gran legislatura de la democracia para hacer una transformación real en grandes temas estancados desde hace tiempo. Algunos pueden seguir pensando que “cuanto peor mejor” para alcanzar su nicho de poder. Los que creemos en la política pensamos que el reparto de la riqueza y el bienestar sólo se puede lograr haciendo política en mayúsculas.     


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