domingo, 2 de mayo de 2010

Carroñeros

La agencia de calificación de riesgos Standar and Poor’s (S&P) ha empeorado las perspectivas de la economía española y ha degradado la calidad de la deuda. La ha pasado de ‘AA+’ a ‘AA’, algo así como de notable alto a notable. Y todo ello coincidiendo con el momento más álgido de la crisis griega. Hay quien no ha desaprovechado la ocasión para equiparar la situación española con la griega. Sin embargo, las diferencias son abismales. La Deuda Pública de España asciende al 53,2 por ciento del PIB, mientras que la griega se eleva al 115,1 por ciento de su PIB. Grecia puede entrar en bancarrota si no recibe 120.000 millones de euros en el próximo trienio y carece de una estabilidad institucional y de un tejido productivo moderno.

¿Cuáles son las causas que han impulsado a S&P a bajar la calificación de la deuda española? Todo apunta a que sus previsiones dan a España un panorama sombrío de aquí a 2016, con un crecimiento del 0,7 por ciento del PIB. Esta previsión no coincide con las perspectivas más pesimistas. El Fondo Monetario Internacional (FMI), que precisamente no se caracteriza por su optimismo, ha corregido al alza sus previsiones iniciales y espera para el 2015 una subida del 1,7 por ciento del PIB.

Se da la circunstancia de que en estos momentos la mayoría de los indicadores económicos que se están conociendo (exportaciones, consumo, turismo, recaudación de tributos) reflejan comportamientos positivos. Todo indica, además, que la economía española saldrá de la recesión en este primer semestre del año.

España ha puesto en marcha un ambicioso plan para la reducción del déficit público. Esta última semana se ha conocido el plan de reestructuración del sector público, pero ha reducido la tasa de reposición de la función pública a un 10 por ciento; se está cometiendo una importante reestructuración del sector financiero; y se están dando pasos para que la economía española sea más competitiva, a través de la reducción del gasto público y de la reforma del mercado laboral.

España está tejiendo un nuevo modelo productivo que nos permita sustituir el “ladrillo”, base de su economía hasta el momento, por un nuevo modelo basado en la innovación y el desarrollo de nuevos nichos productivos. Un reto que va a requerir tiempo, pero que necesitamos para construir futuro.

S&P no es la primera vez que yerra en su análisis. El más sonado fue el de Lehman Brothers, al que tenía con una alta calificación justo cuando quebró en 2008. Parece que la decisión obedece más al seguidismo al movimiento de los mercados que a un análisis basado en datos objetivos. Es bueno contar con la mejor calificación de riesgo de las agencias, pero no imprescindible. Así Japón, Italia y Bélgica no tienen la mejor calificación. No obstante, la frivolidad de esta agencia nos ha costado un mayor diferencial de la deuda española con respecto al bono alemán (ha llegado a 1,12 puntos porcentuales al anunciarse la medida).

Standar & Poor’s no se ha quedado sólo. La portavoz del PP en el Congreso, la pizpireta Soraya Sáenz de Santamaría, no tardó en calificar, tras el anuncio de la agencia, a “este Gobierno y su Presidente como la verdadera prima de riesgo de la economía española”. De esta forma, la actitud carroñera del PP se puso una vez más de manifiesto. En un momento tan delicado como este para España, lo que hace el PP tiene también reflejo en los mercados internacionales. Ellos siempre optan por la opción que perjudica más a España. Una vez más lo han demostrado. Vale todo para llegar al poder, incluso amplificar las veleidades de otros para que a España le vaya ‘cuanto peor, mejor’. Lo importante es que el PP llegue al poder, sea como sea.





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