miércoles, 15 de enero de 2014

Copago con rechazo social


El Gobierno de España se ha visto obligado a retirar el copago sanitario de ambulancias no urgentes (las que usan los enfermos crónicos) y prótesis, como sillas de ruedas, bastones y otros. La ministra de Sanidad, Ana Mato, y Rajoy han retirado las medidas tras la desautorización de las comunidades autónomas, propias y ajenas, con un tal Herrera de Castilla y León a la cabeza, y la plenipotenciaria secretaria general del PP y, en sus tiempos libres, presidenta de Castilla La Mancha, la Sra. Cospedal. Ella llegó a anunciar que no lo retiraba, sino que dada su sobrevenida sensibilidad social, entendía que afectaba fundamentalmente a los más desfavorecidos, razón por la cual asumía su financiación la Comunidad Autónoma. Después de la decisión de la languideciente Ana Mato no ha hecho falta. Un gran dislate desde sus orígenes, que pone de manifiesto una vez más los palos de ciego que viene dando el PP no solo en el Gobierno, sino ya desde su valoración de las políticas en la oposición.

El copago farmacéutico modificado por el RDL 16/2012, modificado al alza en 2013, ha supuesto un importante incremento de la aportación de los ciudadanos al gasto farmacéutico. Se estima que ha representado un repago de algo más de 6 puntos, aportación hecha casi exclusivamente por los pensionistas. Ello  representa a su vez un 0.5 por ciento de la masa salarial de esas pensiones. Políticamente es de una insensibilidad inaceptable. Cuando a los pensionistas se les incrementa la pensión un 0.25 por ciento, el Ministerio que se ocupa de lo social y que también se ocupa de incrementar el copago a los pensionistas, en vez de defenderlos con uñas y dientes, les aplica una revisión de ese copago seis veces mayor que la aplicada a las pensiones.

El copago y los recortes se están imponiendo a golpe de mayoría absoluta. El Consejo de Estado ha desenmascarado al Gobierno al dictaminar que ni generan el ahorro estimado ni tienen la eficacia sobre lo que se ha sustentado su puesta en marcha.  La ministra Mato, guiada por su doctrina neoliberal, ha vuelto a dar señales de incompetencia y, lo que es peor, ha generado miedo e incertidumbre en los que reciben los servicios: personas mayores, por lo general, con dolencias crónicas, nivel de renta medio-bajo, en núcleos dispersos y sometidos a tratamientos de diálisis o cáncer, en un clima extremo. Al menos así es en mi tierra, Castilla y León. 

EL PP, con Rajoy al frente, aprovechando su aparente fortaleza política sigue aprobando leyes y reformas en contra de todos. El rechazo social no se ha hecho esperar. Rechazo que se extiende a la negativa de muchas comunidades autónomas –tanto del PSOE como algunas del PP- a aplicar el copago, así como la posición activa de todas las fuerzas políticas, excepto el partido del Gobierno, anunciando que en el caso de gobernar derogarán esta normativa.

El copago es la mejor representación de la prepotencia de un gobierno en la aplicación de sus políticas. El hartazgo social es evidente. Prueba de ello es la rebelión del barrio del Gamonal de Burgos. Rajoy debe corregir sus despropósitos siendo la línea marcada por la retirada del copago de ambulancia y prótesis. De lo contrario, seguirá perdiendo poco a poco esa mayoría social que tuvo y ya no tiene.   




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