domingo, 19 de octubre de 2014

Mas a más



Aquel “conseller en cap” del  honorable presidente de la Generalitat, el Sr. Pujol, que tanto prometía y que destacaba por su planta chulesca y altiva, ha devenido en un auténtico esperpento político, al igual que su mentor. Y no es descartable que su trayectoria acabe convergiendo en algún proceso similar. Su catalanismo patriota no les ha impedido a sus familias tener a buen recaudo fondos en el extranjero.

Artur Mas ha ido de mal en peor. Mal gobernante y mal gestor, ha llevado a su pueblo a un callejón sin salida que terminará generando grandes tensiones sociales en Cataluña.  En ningún momento tuvo el coraje de abordar la crisis con valentía. Ante el fuerte rechazo social experimentado por sus recortes sociales acabó acudiendo al recurso del nacionalismo catalán, con  el único objeto de desviar la atención sobre la gestión de su gobierno.

Su gran apuesta, el referéndum del 9-N para preguntar si los catalanes quieren un Estado, y en este caso si ha de ser independiente, ha sido un gran fiasco. Una apuesta de farol de la que no sabe cómo salir, una vez que el Tribunal Constitucional lo ha declarado, como era lógico y él era consciente desde el primer momento, no ajustado a derecho. El simulacro de consulta alternativo que ahora propone no deja de ser un episodio más de su languidecimiento político.

Mas y sus socios independentistas están haciendo mucho daño a Cataluña e indirectamente a España. De los otros era difícil esperar alguna propuesta que  no pase por su rencor y sus espectáculos teatrales poco finos en el corazón de la política española, como a ellos les gusta decir.

En un momento en que la unidad de mercado es más necesaria que nunca para hacer frente a la crisis, el gobierno de CiU no ha dado ninguna muestra de sensatez. El presidente de la Generalitat se ha dedicado en este tiempo a “jugar a la política” y a crear las condiciones para que la inversión se aleje de Cataluña y el bienestar de su ciudadanos empeore, así como a cuestionar la caja única de la Seguridad Social con su consiguiente riesgo para las pensiones y los servicios sociales de los mayores. Impresentable, simplemente impresentable, mas cuando Mas y su correligionarios dan lecciones de buena gestión y práctica política en todo momento en el Parlamento.

Mas tiene que abandonar la política más pronto que tarde. Por dignidad, debiera presentar su dimisión y convocar elecciones. Es mucho el daño que ha hecho y serán muchos los años que Cataluña y sus gentes tarden en superar esta situación, tanto de convivencia como de deterioro económico. Para Cataluña solo hay una salida política: un nuevo marco de convivencia asociado a una constitución de corte federalista, como propone el PSOE. Aún así, será difícil superar esta crisis de identidad que tiene Cataluña, y cuyo responsable será juzgado por la historia. No cabe duda que el problema cada día que pasa con Mas va a más. 


    


No hay comentarios: