domingo, 19 de abril de 2015

Rodrigo, sé fuerte



En la tarde del pasado jueves, mientras se desarrollaba el pleno del Congreso de los Diputados, saltó la sorpresa: “Rato había sido detenido por blanqueo de capitales, fraude fiscal y lanzamiento de bienes”. Una vez que la noticia llegó al hemiciclo, las caras de muchos de los diputados de la bancada popular eran un poema. Alguna diputada de Madrid, amiga de Rato, no disimulaba su situación anímica y desesperación. Desde la bancada socialista se escuchó una voz que decía: “Rodrigo, sé fuerte”.
De confirmarse las informaciones aparecidas en prensa, Rato contaría con un patrimonio de 26,6 millones de euros y habría dejado de tributar al fisco 1,42 millones de IRPF entre 2012 y 2013. La deuda de Rato con hacienda supera los 120.000 euros en los que está fijado el límite fiscal. Además, a ello se unen diversos presuntos movimientos de ‘despatrimonialización’ para evitar poder hacer frente a diversos pagos como consecuencia del proceso judicial abierto en el caso Bankia. Todo contribuye a desmitificar aún más la imagen creada en torno a la figura de Rato, como icono del buen hacer del PP en materia económica.
Todo lo ocurrido pone durante estos años pone de manifiesto que Rato realmente es un icono de la forma de entender la política el PP y el poder la gente de derechas. Todo vale con tal de enriquecerse. Y para ello lo público es una buena plataforma. Para los que entendemos que a la acción política se viene a servir, y no a servirse, nos resulta muy difícil entender como quien ha estado al frente al frente de la Economía y de la Hacienda Pública era una persona sin escrúpulos que ha utilizado el conocimiento de sus resortes en beneficio propio.
La actitud de Rato contribuye a dar un paso más en el descrédito de la política y los políticos. Varios compañeros diputados socialistas coincidíamos en el patio, a la salida del pleno, que el asunto Rato no beneficia a nadie. El PP se hundirá, pero al final el hastío de la sociedad española es de tal magnitud que nos acabará metiendo a todos en el mismo saco. Y se nos pondrá a todos bajo sospecha. Acabamos pagando justos por pecadores. Y con este caso se da cobijo a los filibusteros y oportunistas que buscan a río revuelto ganancia de pescadores.
El Gobierno no ha tardado en lanzar rápidamente una estrategia de defensa: “La Justicia funciona, como lo demuestra que todos seamos iguales ante la Ley”. ¡Faltaría más! Pero no han tardado en aparecer voces divergentes y ver en la detención y orden de registro de Rato una vendetta política de sus compañeros de partido. A la vez que otras voces cualificadas consideran que la filtración del caso a ‘Vox Populi’ tenía como objetivo acelerar un proceso para evitar que la Fiscalía Anticorrupción lo sacase a la luz pública en un momento menos oportuno políticamente.
En fin, que las aguas del PP vienen revueltas. Y todo indica que la derecha va a volver a revitalizar sus guerras intestinas del inicio de la Transición. Tiempo al tiempo, pero Rato es algo más que un icono, en un “padrino” para muchos militantes de la vieja guardia conservadora. “De buena casta le vine al galgo”.               


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