sábado, 3 de febrero de 2018

Populismo y partidismo de Estado


Cuando una persona alcanza el cargo de ministro se le presupone alta talla política y elegancia, diferenciando de forma clara lo institucional de lo partidista. En la reciente visita del actual ministro de Fomento a Segovia para efectuar el seguimiento de las obras de desdoblamiento de la variante SG-20, se ha evidenciado que ni una cosa ni otra. Y no será por falta de experiencia. El ministro ha pasado antes de desempeñar la cartera ministerial por la Alcaldía de Santander y la Presidencia de la Federación Española de Municipios y Provincias. Pero está visto que no siempre “el hábito hace al monje”, como es el caso. El Sr. Ministro, en su visita institucional a Segovia, se puso la gorra del PP e hizo populismo de Estado. Se atrevió a comprometer fechas y prometer lo que hasta el momento había negado el PP, y esto gracias, según él, a la insistencia de los parlamentarios populares segovianos. Lo que obligó a la diputada del PP por Segovia a justificar estas declaraciones argumentando que el “PP se tiene que vender”. Todo un dislate que, lejos de proporcionarles réditos políticos, les resta credibilidad. No es la primera vez que lo hacen. Ahí está la promesa del presidente Herrera sobre la construcción del Centro de Salud de Nueva Segovia, en boca de su portavoz municipal en el Ayuntamiento de Segovia, y sin embargo los vecinos han tenido que salir a la calle para que se reitere de nuevo. El PP es así. Sus promesas populistas y su visión partidista son endémicas. Y el “demos” que no es tonto les acabará pasando factura.

A algunos no nos ha sorprendido la puesta en escena del ministro. Este hombre que parecía inicialmente sensato; día a día comprobamos, en el ejercicio del control parlamentario, que se trataba de un espejismo. A medida que ha ido tomando las riendas del Ministerio de Fomento pone más en evidencia su forma partidista de entender la política. Lleva una época de gira por España. Y al igual que ya hiciese en su momento un ministro socialista de la misma cartera -como comentaba yo hace unos días con un alto representante del Estado-, está sembrando la "piel de toro" de promesas. No se le resiste ni una: soterra el tren de alta velocidad en ciudades, electrifica líneas, acelera la llegada del Ave... Técnicos del Ministerio de Fomento me dicen que no cumplirá sus promesas. ¡Y no será por falta de recursos! La imaginación es libre, y para expandir con ella el presupuesto siempre hay oportunidad. Con un porcentaje de Deuda Pública casi del orden del PIB, una brecha en las pensiones de 18.800 millones de euros anuales, y la imposibilidad casi certera de cubrir los objetivos de "Estabilidad Económica y Presupuestaria" marcados por Europa, este ministro se ha convertido en el ministro de propaganda del PP. Un contraste casi absoluto con la anterior ministra, que jamás colocó una fecha de finalización de obra en la agenda política, por más que algunos se la pedíamos, y las promesas siempre iban muy meditadas. Así es la “post crisis” para el Gobierno del PP.

En Segovia el ministro se va a columpiar también. Ha prometido que la SG-20 entrará en  funcionamiento en 2019 haciendo coincidir este evento con las elecciones municipales y autonómicas. Hasta el momento actual se ha ejecutado un 33 por ciento de obra. Y con los recursos puestos en juego claramente se observa que no podrá estar finalizada en su totalidad en esa fecha. Otra cuestión es que se ponga en funcionamiento un tramo concreto. No obstante, espero que me conteste a una pregunta escrita formulada hace tiempo en la que le pedía, como representante de los segovianos, la fecha de finalización prevista de los diferentes tramos y los recursos para aplicar en cada uno de ellos en el tiempo. Tan pronto como conteste, si lo hace,  les haré partícipes de la respuesta.   

La promesa de abordar la rehabilitación del Teatro Cervantes y de anunciar que lo hace tras la insistencia de los parlamentarios segovianos es majestuosa. Este proyecto aprobado y con licitación de obra tramitada a finales de 2011 fue paralizado por el Gobierno del PP nada más llegar al poder, argumentando que no había presupuesto específico -lo que no era verdad-, a pesar de la insistencia del Ayuntamiento de la ciudad y de diferentes iniciativas parlamentarias de quien suscribe este artículo. Ahora viene este señor y nos dice que se compromete a llevarla a término, pero empezando de nuevo. Su actitud no deja de ser una tomadura de pelo a todos los segovianos. Si de verdad quiere abordar la rehabilitación que adjudique la obra ya, que puede. Es cierto que para licitar una obra no es necesario que haya una dotación presupuestaria finalista en los PGE; lo contrario defendió el PP en su día para justificar que la paralización de la rehabilitación. Casi todos los ministerios tienen un fondo no adscrito, muy superior al que aparece con carácter finalista en el capítulo de inversiones de cada año, una posibilidad que han tenido siempre el Gobierno del PP desde que paró la obra. Es una cuestión de voluntad política. Lo que no es de recibo es que se empiece con un nuevo proyecto y se instrumentalice esta actuación con fines electorales, que es lo que pretende el ministro y el PP para seducir y visualizar ante los segovianos su superioridad política. Ellos mismos han creado el problema y se dan la solución. Una lección de “trilerismo político”.

El ministro también anunció la licitación del proyecto de la variante de San Rafael. Otra farfulla más. Esta iniciativa, cuyo estudio de oportunidad e impacto ambiental fue puesto en marcha por los gobiernos socialistas, estaba en punto muerto. Ya lo dejó en esta situación el último Gobierno del PSOE y dio continuidad el Gobierno del PP. Y es que “vale más el collar que el galgo”. La solución lógica es desviar el tráfico por la AP-6 y compensar por dicho gasto con la financiación del mismo por la Comunidad Autónoma y el Estado. Esta es la solución en la que estábamos de acuerdo todos, y la que el secretario general de Infraestructuras me comentó hace unos meses. Con ello no sólo se ahorraba el impacto ambiental -tremendo-, sino también costes. La falta de acuerdo en que parte del pastel financia la Comunidad Autónoma y el Estado le lleva al ministro a lanzar este órdago, jugando una vez más con los intereses de la ciudadanía.

Está claro que este ministro de Fomento confunde el papel institucional con el de partido y tiene propensión a hacer populismo son sus propuestas. No ha encontrado el Norte. Hace unos días nos anunciaba la nacionalización de las autopistas de peaje, para después asegurar que saldría a licitación pública su gestión. En Segovia también planteó el rescate de la AP-6. Me temo que tan pronto como hable con Montoro esta propuesta seguirá el camino de las radiales. El populismo es mal compañero de viaje. Crea expectativas sobre propuestas no meditadas ni valoradas, que obligan con posterioridad a rectificar y a ganarse el descrédito de los ciudadanos. Pero en esto el ministro de Fomento puede sentirse arropado por la solidaridad de otros muchos. También de Segovia. Y es que es “mejor ponerse una vez amarillo que cien colorado”, y si no que me lo pregunten a mí, y no precisamente por mis hechos, sino por los de otros. La experiencia es un grado.     


 


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